Categoría: Opinión

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  • COFRADÍAS Y HERMANDADES ULTIMAN SUS ACTIVIDADES EN LA PREVIA A SUS DESFILES PROCESIONALES

    ✍Domingo A. López Fernández

    Cronista Oficial de la ciudad de Motril

    Este quinto domingo de cuaresma ha marcado una semana que ha sido realmente intensa en actos y actividades cofrades

    El pasado domingo, 22 de marzo, se cumplía el  5º domingo de cuaresma, preludio ya de unos días en los que se presiente la inmediatez de nuestra semana santa. Se nota, sobre todo, en las actividades cofrades, donde las corporaciones penitenciales se afanan en tener ya todo listo para sus salidas penitenciales. Atrás queda ya el lustre para todos sus enseres, la preparación de los pasos, los traslados de las imágenes, los cultos y la finalización de pregones y un aspecto que se ha de valorar en el estricto sentido penitencial como es la entrega de hábitos, actividad en la que todas han finalizado su convocatoria con el cartel de que no quedan existencias. Se siente y se presiente ya la inmediatez de nuestra fiesta sagrada.

    Este quinto domingo de cuaresma ha marcado una semana que ha sido realmente intensa en actos y actividades cofrades con una particularidad muy acusada, la presencia de los niños que componen los respectivos Grupos Jóvenes en procesiones que llaman realmente la atención en su amplia participación. Y, con ello, sobre todo, en la organización de los cortejos, pues se trata de procesiones en toda regla que pretenden afianzar el espíritu corporativo y penitencial en los más pequeños en correspondencia a la savia nueva que en unos años ha de continuar la vida de las hermandades y cofradías.

    Esta pasada semana se han verificado en Motril actos de muy diverso tipo. Comenzaba la misma con los cultos que dedica a sus titulares la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santísimo Cristo Yacente en la iglesia de Capuchinos. Se trata de un triduo que ha tenido lugar del 17 al 19 de marzo, cuyas funciones eucarísticas han quedado a cargo de su consiliario, D. Antonio Rodríguez Hervás. El martes, en su primer día, la eucaristía estuvo dedicada a los hermanos fallecidos de la cofradía. El miércoles, 18, lo fue a la bendición los enseres que son estreno de este año, concretamente un antiguo escapulario que ha sido donado a la Virgen y que figura expuesto en el túmulo de Cristo Yacente, y el banderín del Grupo Joven que ha sido estrenado en la procesión infantil del día. El banderín es obra de restaurador motrileño Jesús Ortega Fernández y ha sido confeccionado en tejido de damasco de color negro y pintado a mano, figurando rematado por flecos dorados. Además, ha sido enriquecido por la bordadora Elena Burgos con lentejuelas, canutillos e hilos de oro para conferirle un mayor realce. Finalmente, el jueves 19, culminaban los cultos con la bendición de medallas a los nuevos hermanos, concretamente 35, que le fueron impuestas a cada uno de sus titulares por el consiliario y en presencia del hermano mayor de la corporación, Daniel Cruces Gómez. Finalizada la santa misa, tuvo lugar el santo vía crucis del Grupo Joven que es la auténtica novedad de esta cuaresma y que va a quedar ya institucionalizado para años venideros.

    El Vía Crucis tenía su inicio a las 20:00 h del viernes y recorrió las principales calles del barrio de Capuchinos entre una gran expectación. Abría su paso la cruz parroquial y ciriales, a los que seguían representantes de todos los grupos jóvenes de las distintas hermandades invitadas que pudieron desfilar con el orden que sus cofradías matrices tienen en el transcurso de la Semana Santa. Así, encabezaba la misma el Grupo Joven de Humildad y Victoria, seguido de Perdón y Misericordia, Salud y Consuelo, Pasión y Amargura, Santo Sepulcro y el propio de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. También ha participado el Grupo Joven de hermandad de la Divina Pastora cuyo guion igualmente ha sido bendecido en el mismo acto en la iglesia. Tras las representaciones cofrades se ha dispuesto el cuerpo de acólitos y el paso de la titular, la Virgen del Valle, imagen que es original del escultor cordobés Antonio Baena López y que recibe culto particular en el domicilio del hermano pastoreño Carlos Gustavo Fernández Páramo. La  imagen ha sido realizada en barro cocido y madera y fue  bendecida en el año de su hechura, 2015, habiendo presidido desde entonces diferentes altares de cultos y los propios del Corpus Christi en la ciudad de Almuñécar. Se trata de una bella imagen de candelero de tamaño académico que ha sido pintada al óleo y restaurada y repolicromada en el año de 2018 por el escultor veleño Israel Cornejo. Para esta procesión inaugural la Virgen del Valle ha sido ataviada por su vestidor, Abraham Ortega Moreno, con el terno de salida, saya y cinturilla de tisú de oro con bordados en oro al realce que han sido confeccionados por el bordador gaditano Pedro Utrera Mena. El manto esta realizado en terciopelo y bordado en oro con motivos eucarísticos, figurando rematado con fleco de canutillo de oro. También luce un tocado de encaje de Bruselas y concha de oro, así como fajín de general con distintas condecoraciones civiles y militares.

    La Virgen del Valle luce corona y corazón atravesado por siete puñales que han sido realizados en orfebrería y bañados en oro. Completan el conjunto distintas joyas en oro y plata así como tres rosarios, uno traído de Tierra Santa, otro del Santuario de Fátima y el tercero en oro de artesanía toledana. El cortejo ha ido acompañado por el grupo granadino “Granamusic”, que ha interpretado durante el recorrido conocidas marchas procesionales. Buena iniciativa, pues la de la junta de gobierno de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, que ha inaugurado este tiempo cuaresmal con un vía crucis infantil que ha destacado por su organización, buena marcha y la seriedad que ha caracterizado a todos los componentes del cortejo. En la mañana del domingo, tras la finalización de la santa misa, la junta de gobierno que preside Daniel Cruces organizaba el traslado de sus titulares a su casa hermandad con motivo de proceder al aderezo de los dos pasos procesionales que intervienen en la tarde-noche del sábado santo.

    En esa misma tarde, en el transcurso de la santa misa, eran igualmente bendecidos varios enseres de la hermandad de la Divina Pastora. En concreto, el banderín del Grupo Joven que, en palabras de Andrés Correa Salvador, miembro de su junta de gobierno, ha de ser  “signo visible del compromiso, la fe y la ilusión de nuestros jóvenes que trabajan con entusiasmo por el presente y el futuro de nuestra hermandad, siempre bajo la protección de nuestra madre, la Divina Pastora de las Almas”. El banderín ha sido confeccionado por el artista motrileño Jesús Ortega Fernández y está realizado en tejido de damasco de color azul y pintado a mano, aunque en fechas próximas va a ser enriquecido en el taller de bordado de la hermandad con aderezos de lentejuelas, hilo de oro y pedrería. Igualmente, eran bendecidos los báculos en madera con forma de cayado pastoril que posteriormente han portado los niños en la procesión y que exhiben las características campanillas y el lazo de color azul propiamente mariano.

    Es tradicional ya que en la tarde del viernes y todo el sábado santo, la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias organice un devoto besamanos al Cristo Yacente que la Virgen porta en su regazo durante todo el año. Como es habitual, la priostía de la hermandad ha realizado un espléndido altar de cultos en el que ha figura la imagen cristífera expuesta a la veneración de los fieles. Dicho altar representa un sentido simbolismo, pues a la izquierda de Cristo se muestra a la fugacidad de la vida y la mentira de lo material a través de joyas, máscaras, partituras y el paso del tiempo marcado por un reloj de arena. Como bien reconoce la hermandad, es todo lo que seduce, pero que acaba desvaneciéndose, pues representa un recordatorio que todo lo terrenal es efímero y que todo lo que hoy brilla mañana desaparece. Mientras, a la derecha del altar  se encuentra todo lo que es opuesto a la frugalidad de la vida, es decir, la penitencia, la fe, la redención que se muestra en objetos como el rosario, el incienso, el hábito, la disciplina, la corona de espinas, los clavos e, incluso, la muerte a través de una calavera, aunque entendida no como el final, sino como un tránsito a la vida eterna. En suma, como reconoce la hermandad, dos caminos frente a un mismo Cristo, por tanto, dos formas de entender la vida y, en medio, la figura de Cristo descendido de la cruz, “sin imponer, sin juzgar”.

    En la tarde del sábado, 21 de marzo, a las 18:30 h, efectuaba su salida desde la iglesia Mayor parroquial otra procesión infantil que organiza por tercer año consecutivo el Grupo Joven de la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de los Dolores. Abría su marcha la cruz parroquial y ciriales, a los que seguían las representaciones de los grupos jóvenes de las cofradías de la ciudad. En concreto han desfilado junto a la imagen mariana la asociación de Santa Rita de Casia, la hermandad de la Virgen del Carmen del Varadero, los representantes de la hermandad de la Divina Pastora, Humildad y Victoria, Perdón y Misericordia, hermandad de Pasión, hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, hermandad de la Borriquita, hermandad del Cristo de la Salud y la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad que fue la que organizó la procesión infantil del día anterior. El cortejo ha portado en andas a la imagen de la Virgen de la Caridad, nombre que recoge el antecedente de la cofradía matriz que llevaba éste como título en el año de 1816. La imagen mariana es obra del escultor veleño Israel Cornejo y fue bendecida con toda solemnidad  en los primeros días del mes de marzo de 2024.  Como en la procesión del día anterior, la imagen ha sido vestida por Abraham Ortega Moreno y porta para la ocasión saya y manto de seda cruda bordado en hilo de oro junto a una cinturilla bordada que ha sido donada por un devoto. Luce, además, un tocado a tablas con mantillas del siglo XIX, junto a numerosas perlas, broches y joyas de bisutería, figurando en su faldón el fajín de general.  La Virgen de la Caridad ha sido portada en andas por una extensa cuadrilla mixta que ha realizado sus correspondientes relevos en determinados lugares del itinerario. En cuanto al acompañamiento musical, la procesión ha estado acompañada por la Agrupación de Nuestra Señora del Carmen de Calahonda. Hay que hacer constar que como actividad extraordinaria, la vocalía de caridad ha realizado una venta de dulces elaborados por las RR. MM. Nazarenas que han podido ser vendidos en el atrio de la iglesia.

    En otro ámbito de la ciudad, en la iglesia de la Victoria, tenía lugar la misa en honor de los titulares de la cofradía del Santísimo Cristo de la Salud y Nuestra Señora del Mayor Consuelo que figuraban expuestos en un llamativo altar de cultos junto al altar. La santa misa ha sido presidida por el consiliario, P. Antonio Manuel Martín Blanco, que ha estado asistido por el anterior consiliario, P. Jesús Ángel Sainz Verano. Dicho ceremonial ha contado con el acompañamiento del coro de postulantes que se han desplazado desde Monachil para cantar durante la eucaristía. Asimismo, tuvo lugar la presentación y bendición de la nueva saya que estrenará Nuestra Señora del Mayor Consuelo en la noche Miércoles Santo. Igualmente, se impusieron y bendijeron las medallas a los nuevos hermanos, así como los rosarios de las camareras y se entregaron los reconocimientos a los costaleros que este año cumplían 15, 20 y 30 salidas acompañando a los sagrados titulares.

    Esa misma noche del sábado, el interés de los círculos cofrades se trasladaba hasta la ermita de Nuestra Señora del Carmen, donde tenía lugar el encendido de la candelería a María Santísima de la Misericordia, acto emotivo y singular en el que los fieles devotos de la Virgen apadrinan uno de los cirios que ya se encuentran montados sobre el paso mariano, acto pleno de fe y de devoción hacia la titular del martes Santo, María Santísima de la Misericordia. La noche, de temperatura más que agradable, ha hecho concentrarse frente a la ermita a una inmensidad de fieles que siguen con impaciencia este acto que confiere al lugar un aspecto mágico y espectacular. A estos efectos, la junta de gobierno de la cofradía recordaba en comunicado público que “el encendido de la candelería de Misericordia llenó el ambiente de silencio, recogimiento y emoción. Cada vela encendida fue mucho más que una luz; fue un suspiro, una oración, una llama dedicada a cada uno de los nuestros. Un gesto sencillo que iluminó la noche y unió nuestros pensamientos en recuerdo, esperanza y misericordia”. Dicho acto estuvo acompañado por la artista Luz Marina Aijón que interpretó conocidas marchas al piano. 

    En la mañana del domingo, 22 de marzo, la cofradía de Nuestro Señor de la Humildad y María Santísima de la Victoria efectuaba el traslado de sus titulares hasta la iglesia de la Encarnación en una actuación totalmente novedosa, puesto que su junta de gobierno ha dispuesto que este año el ejercicio penitencial se inicie desde la iglesia Mayor parroquial. Han sido bastantes años en los que se ha estudiado la forma más adecuada para su salida penitencial, pero no se ha encontrado la fórmula adecuada ya sea desde su casa hermandad sita en la calle Cañas, desde el pórtico de la iglesia de la Victoria, o desde el patio del colegio agustino, aspecto que incluso ha motivado un incidente en el año de 2024 con motivo del fuerte viento reinante que provocó la caída de la carpa exterior montada a la Virgen. Esta innovación en la salida penitencial ha suscitado entre el público una buena aceptación pues la plaza de España es un lugar bastante espacioso que va a permitir al público contemplar con comodidad la salida de las dos imágenes de pasión del lunes santo.

    En la ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, esa misma mañana, tuvo lugar la presentación y bendición de la cruz guía de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Pasión y María Santísima de la Amargura, acto que llevo a cabo el consiliario de la hermandad, D. Hermes Moreno Arias. El proyecto de la nueva cruz de guía fue debatido en el cabildo de hermanos del mes de marzo de 2023, quedando entonces aprobado el diseño del joven escultor granadino Pablo Fernández Hurtado. La cruz guía bendecida ha sido realizada con técnica mixta de pintura al óleo sobre pintura acrílica con fondo de color rojo que es el que la iglesia define para la conmemoración de la pasión y muerte de Cristo. En su interior se aprecian representaciones de las armas de Cristo, que son los elementos y objetos asociados a la pasión del Señor, símbolos que aluden a las armas que simbolizan su sufrimiento pero, igualmente, con las que Jesús pudo vencer a la muerte. Así pues, tanto en el “estípites” como el “patibulum” se dejan ver símbolos pasionistas como la lanza, la caña, la esponja de vinagre, los tres clavos, dos escaleras, tres dados, la bolsa con treinta monedas de Judas, la barrena, el paño de la Verónica, la bofetada, el gallo, la columna, el martillo, los flagelos, las tenazas, la túnica, la espada y el farol de Malco, la jofaina de Poncio Pilato y la calavera de Adán. Además se puede contemplar el sol y la luna, los símbolos que aluden a las tinieblas que cubrieron la Tierra al momento de la muerte de Jesús en la cruz. Igualmente, en el centro de la cruz, se puede ver el Sagrado Corazón de Jesús enmarcado dentro de la corona de espinas de la que brotan gotas de sangre que son recogidas en el cáliz que hay en la parte inferior, para aludir a la instauración de la Eucaristía en la Ultima Cena. En suma, una bella obra de orfebrería del taller de Aragón y Pineda remata todo el entorno en plata con una sencilla y clásica decoración en sus extremos de cantoneras basadas en las hojas de col de Alonso Cano, el INRI que preside la cruz o una ráfaga central en torno al Corazón de Jesús que es tomado como ejemplo de la platería española de los siglos XVI y XVII.

    En la mañana del domingo, igualmente tenía lugar en la iglesia Mayor el pregón que tradicionalmente ofrece la cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte a su titular, el impresionante crucificado que tallara en su día el escultor granadino Domingo Sánchez Mesa. Se trata del XXV pregón que este año ha quedado a cargo del motrileño Diego Domínguez Tamayo, quien supo trasmitir el arraigo y la tradición que esta cofradía ha impuesto desde hace muchos años en la ya madrugada del viernes santo. El pregonero, con verbo fácil y directo, supo engalanar su discurso con las múltiples vivencias que ha podido vivir en el cumplimiento de la estación de fe de la conocida procesión del Silencio.

    Este ha sido, pues el desarrollo de los actos que Motril ha podido vivir en esta última semana que ya da paso a un relajamiento en los actos cofrades, pues el sábado de pasión va a ver desfilar ya dos procesiones que quedan fuera del recorrido oficial de nuestra semana santa, pero que abren al pueblo los desfiles procesionales de nuestra semana santa.

  • ALGO MÁS QUE PALABRAS

    Opinión.-

    EN EL JUSTO MEDIO RADICA LA VIRTUD; DEL BUEN TACTO Y MEJOR RESPETO. “La razón y no la fuerza deben decidir la suerte de los pueblos. Trabajemos los vínculos, fomentemos los acuerdos y las negociaciones, el arbitraje y no el ultraje; laboremos esa mentalidad pública, esa conciencia común que nos da ánimo, para un buen hacer y un mejor obrar”

    Víctor Corcoba -Escritor-

    Los excesos no son convenientes, ni siquiera en lo bueno. Tanto es así, que la vida deja de ser aceptable, cuando somos incapaces de que cohabite en nosotros cuerpo y espíritu, o de convivir entre unos y otros; lo que requiere cultivar el amor y aprender a amar, como la primera condición para saber vivir. En la desconsideración residen todos los males, con su aluvión de perversidades, que nos deshumanizan por completo. El miramiento hacia lo que nos rodea es realmente lo que nos alienta y armoniza. Apreciémonos y pronto nos daremos cuenta, que cuando los que disponen pierden la vergüenza, los que obedecen también abandonan la estima. De hecho, una sociedad vive en el hermanamiento, cuando ha llegado a un consenso, sobre el carácter trascendental de su propio ser.

    Sin embargo, los desequilibrios y la falta de sueños nos están dejando sin nervio solidario, mientras aumenta el número de las pesadillas, cada día más tormentosas. Estamos, pues, todos obligados a recapacitar y a preguntarnos hacia donde queremos ir o hacia donde nos estamos arrojando. Quizás debiéramos modificar actitudes, para conciliar realidades y fundamentos que parecen contradecirse. Es vital dar pasos decisivos en el camino del desarme, hallando el modo de sustituir el ordeno y mando del terror, por el equilibrio de la confianza en el servicio y en la disposición hacia cualquier persona semejante a nosotros, miembro de la familia humana, que se beneficiará del progreso colectivo y contribuirá a restablecer más sólidamente la concordia.

    Hoy más que nunca, hace falta sumar pulsos pensantes para concertar moderación, pues también la tierra pierde su ponderación y entra en números rojos al retener más calor que el que emite. Son, justamente, las actividades que generamos a diario; las que alteran cada vez más el aplomo natural en esta época de continua destrucción del espíritu humano, donde nadie respeta nada, porque el dominio del poder no tiene principios ni fundamentos morales. Olvidamos que los endiosamientos nos vuelven estúpidos y rencorosos. En consecuencia, necesitamos tanto como el comer, tomar otras realidades, que nos ayuden a organizar situaciones con la sensatez del orden originario, iluminando de este modo el desconcierto de nuestras existencias.

    Metámonos esto en la cabeza. Se requiere el valor de todos los órganos del gran tronco de las naciones para poder pasar del peso del miedo al contrapeso de la confianza. Pensemos en que la paz tampoco es la ausencia de guerras, más bien es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la generosidad, al compañerismo y a la ecuanimidad. Sea como fuere, es tiempo de no desfallecer en el objetivo de un mundo más unido, desvinculado a los intereses particulares y a las rivalidades, con una compenetración de ayuda mutua y alcance de resultados concretos y universales. Ciertamente, la avenencia es fundamental en un orbe global, para impedir que se repitan historias trágicas, que lo único que acrecientan es el estado salvaje y el desánimo.

    La razón y no la fuerza deben decidir la suerte de los pueblos. Trabajemos los vínculos, fomentemos los acuerdos y las negociaciones, el arbitraje y no el ultraje; laboremos esa mentalidad pública, esa conciencia común que nos da ánimo, para un buen hacer y un mejor obrar. Nos hemos globalizado, es un buen signo, pero aún mejor será fraternizarnos, más que otra fórmula humanitaria. Las naciones no avanzan en un asiento precario. Además, nada se puede reconstruir sin quietud, ni tampoco vivir sin sosiego; precisamos sociedades con atmósferas tranquilas, que fomenten la cultura del abrazo sincero, con el bienestar de sentirse arropado en todo momento y ante cualquier situación. Por ello, solicitamos ponernos al servicio del auténtico querer para poder legarse. Hagámoslo de corazón.

  • HOY, HACE 40 AÑOS DE LA PRIMERA SALIDA DEL ‘MAESTRO’

    ✍Vicente Tamayo Jiménez/Opinión.-

    UN 24 DE MARZO, LUNES SANTO DE 1986

    Vicente Tamayo Jiménez. Periodista, cofrade, pregonero y capataz.

    24 de Marzo, Lunes Santo de 1986. 20.00 horas en la puerta del Santuario de la Patrona. Tres secos golpes con la palma de la mano. Se abren las puertas de ajustadas dimensiones y sobre la rampa instalada a propósito del esperado estreno, aparece el cortejo tras la austera Cruz de Guía a la que escoltan dos sencillos faroles con cera ardiendo. Tras ellos un total de 56 hermanos portan velas y preceden a chiquillos (hijos y sobrinos), que serán a posteriori los acólitos del paso elevando el humo purificador del angosto recorrido. Por fin, la silueta de hombre semidesnudo, con rostro perdido, sangre y moratones, aparece sobre un monte de claveles rojos, flanqueado por cuatro grandes hachones de hierro, con cirios encendidos.

    El paso, es el primero que sale a la calle con los costaleros bajo los faldones. A la voz del capataz, 12 de los hombres salen de la parihuela y recogen los zancos para que los 18 restantes bajen hasta ponerse a gatas y en esfuerzo de absoluta coordinación pongan al Señor bajo el cielo del anochecer con Motril a sus pies y ante la atenta mirada de fieles y curiosos que jalonan la preciosa estampa de la bajada del Cerro.

    Todo comenzó tras la desaparición de la extraordinaria Escuela de costaleros creada por el primer capataz que se animó a buscar jóvenes para sacar a hombros a la Virgen de los Dolores del Viernes Santo. Era el Hermano Mayor de la Cofradía de los Estudiantes, la del agustino Cristo de Salud, que mi persona llevaba de capataz. Miguel Ángel López Montero, abogado, músico, pintor, imaginero, etc.. un humanista, impulsó esa creación que siguieron Rafael Tovar, Paulino Barranco, Emilio Linares, José Hernández Marín y un servidor repartiéndonos los puestos para que todos los pasos salieran a hombros. Y así fue. Teníamos voz y voto como una cofradía más en la Agrupación que presidía D. Fernando Valdivieso. Todo eso después con el cambio de gobierno grupacional se quedó en agua de borrajas.

    Disolución de la Junta de la Salud, nombrando una gestora y cada cofradía con el capataz asignado. A mi me tocó el Sepulcro y la Soledad.

    En abril del 84, y queriendo cambiar algo que se nos antojaba un poco obsoleto, empezamos a crear un proyecto Paulino Barranco y yo mismo junto al añorado cofrade y amigo de mi familia, Cecilio Arcas. Lo primero asesorarnos bien. Mi profe de religión del Instituto Javier de Burgos fue el elegido. D. José Juárez Calvache, de paciencia infinita, recientemente fallecido. Nos abrió las puerta de su iglesia de Puntalón y de su propia casa para las reuniones. Partir de cero no era misión fácil y ahí comenzaron las incorporaciones. Y la firma de un crédito de un millón de las antiguas pesetas, del Banco atlántico pagado en tiempo y forma, para encargar la imagen al profesor de Bellas Artes, Antonio Barbero Gor. Aún recuerdo en su estudio como quiso que le mostrara la postura para hacer la talla y luego verla en barro.

    Esteban Viñas, agente de seguros y primer hermano mayor, Rogelio Marín, reconocido joyero, José Luis Lorenzo, contable de Radio Motril, y posterior fundador y Hermano Mayor de las hermandades del Gran Poder y el Resucitado, José Luis Bosch, licenciado en Matemáticas, y fundador de la Hermandad del Dulce nombre y la Vera Cruz, (con ambos tiene la Semana Santa motrileña una importante deuda), Jean Marie Nollet, agente inmobiliario; Antonio Martín Tapia, pirotécnico; Hugo Guillén, profesor de autoescuela; Carlos González, abogado; Pedro Feixas, locutor de radio; Carlos Guimarai, periodista; José Luis Catena, gerente de Covirán; José Antonio Rubiño, gestor; Francisco Rodríguez Martín, Kiko uno de mis 2 hermanos chicos; Jordi Sánchez Nofuentes, el otro y un largo etc…de entrañables amigos personales de la talla de Francisco Gijón, Miguel Aguado, Valeriano Ferreira, Paulino Chamorro, Jesús Cobos, por citar algunos y a quienes tanto debe la Hermandad.

    Pero todo salió y bien, y el tener muchos amigos en el Cuerpo Nacional de Policía que aún no apadrinaba a ninguna cofradía, fue otro acierto pleno por el cariño que cuarenta años después sigue existiendo. Me consta que es mutuo. Basta mirar la salida del Via Crucis oficial de la Agrupación de este año, presidido por el «Maestro», para comprobarlo. También hubo malos tiempos, pero ocurre en todas las familias. La verdad es que ahora, viéndoles desde un segundo plano, se ve el cariño y el trabajo que se le dedica por parte de los hermanos y hermanas, incluso con su grupo joven. La mano experta de Sergio Segura Chamorro, y su equipazo, que desde la presidencia y tantos años delante del paso, son una garantía y un enorme valor para nuestra Semana Mayor. Tampoco quiero olvidarme de D. Carlos del Castillo Jiménez, también hoy desaparecido, que hizo posible que, recién nacidos, la curia Diocesana aprobara unos estatutos con un sello muy particular, abriendo el camino para que las demás se ajustaran al nuevo Código de Derecho Canónico.

    En otra ocasión contaré otros avatares y periplos de los inicios de porqué «Pasión y Amargura», o los ciriales mas usados de una Semana Santa y de donde viene la Reina del Martes Santo y que tiene que ver con varas

    Pd. No estaba loco por querer sacar un paso con costaleros «por dentro» en Motril.

    Ah, y gracias Javi Carrasco por tu cuadro resumen de mi Semana Santa. En mi casa, en el salón. Mil gracias.

  • JOSÉ ESPINEL OFRECE UN EMOTIVO Y SENTIDO PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE SALOBREÑA 2026

    EL FARO

    Damos la bienvenida en EL FARO a Alejandro Martín Martín, quien desde hoy se hace cargo de las crónicas cuaresmales y de semana santa de la villa de Salobreña. Alejandro es director de la página de Facebook “Pasión Cofrade” desde el año 2010 y a través de ella viene trasladando a la villa las noticias más significativas del mundo cofrade local. Es hermano de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Esperanza de Salobreña desde el año 2009 y hermano de la cofradía de la Virgen de los Dolores desde el año de 2014 hasta la actualidad. En el ámbito cofrade hay que hacer destacar que en este año de 2026 ha sido el presentador del cartel de Semana Santa de la villa salobreñera.

    ✍Alejandro Martín Martín

    JOSÉ ESPINEL OFRECE UN EMOTIVO Y SENTIDO PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE SALOBREÑA 2026   

    Pregón oficial de Semana Santa de Salobreña.

    En la noche del sábado, 21 de marzo, tenía lugar el Pregón oficial de Semana Santa en el Auditorio Villa de Salobreña “José Martín Recuerda”, acto que dio comienzo a las 20:00 h de la tarde. Iniciado el mismo, actuaba en primer lugar el Grupo de Viento Metal y Percusión GRANAMUSIC, que interpretó varias piezas musicales, concretamente “Ave María”, “Virgen del Darro” y “Siempre la Esperanza”.

    Alejandro Martín Martín, en la presentación del cartel oficial de Semana Santa.

    Finalizada su intervención, en segundo lugar, accedía al escenario D. Ángel Morales Gutiérrez para presentar al pregonero la Semana Santa de Salobreña 2026, D. José Espinel Calderón, persona que es  muy conocida en la villa por haber sido director de la oficina del Banco de Santander en la plaza durante seis años. En el ámbito cofrade, igualmente es muy conocido en la ciudad de Granada, donde ha sido nombrado cronista oficial de la Semana Santa de Granada por la junta de gobierno de la Federación de Cofradías. Asimismo, ha sido pregonero de la Semana Santa de Granada en el año de 2024, de la de Almuñécar en 2025 y pregonero de las Glorias de Granada en el año 2023.

    Pregonero la Semana Santa de Salobreña 2026, José Espinel Calderón.

    En su intervención, José Espinel ha dividido su pregón en XVI capítulos cargados de simbolismo y de fe que ha hecho trasladar a la historia cofrade de la villa salobreñera. La línea argumental de su discurso ha tenido un sentido preámbulo en  su introducción, los saludas de rigor a las autoridades presentes, y los capítulos que ha referido a los presentes bajo el introspectivo “Confío en ti, Señor”, la propia Salobreña y la sinodalidad que deja traslucir  que siendo cofrades, somos iglesia. A partir de aquí el pregonero ha hecho un recorrido espiritual de la semana santa salobreñera comenzando en el capítulo VI con la apertura del Domingo de Ramos: “donde todo comienza”, para seguir con el detalle de cada una de las procesiones que caracterizan la pasión en el bello enclave de las calles salobreñeras. Así ha rememorado en primer lugar a la cofradía de la Humildad, para continuar con la de Humillación, “mi Cristo despojado”, el Nazareno de la Esperanza, camino de la cruz junto a Jesús, el Cristo del Perdón que ha nombrado como “la Buena muerte de Dios”, la Sacra conversación de la Virgen de las  Penas y San Juan para definir ya el día del Viernes Santo con la Muerte y Dolores de una Madre y, de seguida, el capítulo XIV con el recuerdo de que Salobreña pasea la Soledad de María en la madrugada. Finalmente, la Resurrección del domingo de pascua y el epílogo ha puesto el fin a su discurso con un gran sentimiento cofrade.

    Pregón oficial de Semana Santa de Salobreña.

    En el desarrollo del pregón, José Espinel ha sabido captar la atención del público asistente con algunos recursos poéticos muy admirados como puede ser la espinela que ha pronunciado en su capítulo VII y que ha dedicado al Santísimo Cristo de la Humillación con los siguientes versos:

    “Cristo humilde en su pasión

    que cargas mi mundo cansado

    Rey del cielo Despojado

    Por amor y compasión. 

    Dulce Cristo, Humillación

    Calla la luna, noche tranquila 

    Tiembla el sol, la luz del día

    Tu silencio, gran amor 

    De los hombres, pescador 

    con esas manos cautivas.

    Pregón oficial de Semana Santa de Salobreña.

    El capítulo IX el pregonero lo ha dedicado a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen de la Esperanza con frases emotivas que llegan al alma: 

    “Túnica morada de penitencia, el olor de las flores, el incienso que me invade por dentro y la fe se multiplica por las calles como el aire que respiro. Necesitamos tu presencia entre nosotros, sales a nuestro encuentro y nos convertimos en tus cirineos para aliviar el peso de tu cruz. Abrazo de amor para acoger la cuna de tu muerte sin dudarlo ni un segundo. Y junto a ti, el remanso de paz que nos regala la Esperanza de María. El sueño que viste de verde que, en mis problemas, confía. Ella cree que todo es posible, y por eso espera en El. Sin dudarlo.”

    Pregón oficial de Semana Santa de Salobreña.

    José Espinel ha seguido ofreciendo un recorrido espiritual por la Semana Santa salobreñera, dedicando el capítulo XI al Cristo del Perdón con frases llenas de sentimiento: 

    “Al llegar el Jueves Santo, Cristo Crucificado se hace presente en las calles de Salobreña. Ignominiosa escena paseando la muerte injusta del mejor de los nacidos. Silencio en la Villa que Cristo se va muriendo por cada esquina y sus brazos extendidos van derramando amor por los balcones abiertos, infinita entrega por nosotros para acoger el perdón de nuestros pecados”.

    El pregonero ha dedicado el capítulo XIV a la Virgen de los Dolores en su Soledad donde ha hecho partícipe al pueblo en su sentido acompañamiento: 

    “En la noche del Viernes Santo, la soledad de María pasea por Salobreña. Todo es silencio a su paso. Ni un murmullo por las calles que María en su infinita Soledad nunca te deja solo. Oración al pie de la cruz por ti y por mí. Tu compañía en su soledad y su cercanía cuando la muerte se ha hecho dueña de su corazón. No se escucha nada por Salobreña. Solo el grito callado del silencio por una madre que se está tragando sus lágrimas, y también las tuyas.”

    Y como broche final al espectacular pregón ha referido el Extracto de Siete Días: 

    “La vida son siete días

    Y ya siento que me llamas.

    Son días de cofradías

    y sueño con la mañana

    que está hecha a la “media”

    cuando suenan las campanas

    y hasta mi piel de gallina

    con su emoción te reclama

    siguiendo la melodía

    escrita en tu pentagrama.

    La vida son siete días

    y ya siento que me llamas.

    Salobreña es poesía

    y sus calles preparadas

    para soñar la pasión

    reviviendo madrugadas

    la luna que te proyecta

    en fachadas encaladas

    y el aroma del jazmín

    y el geranio en la ventana

    todo un pueblo que es testigo

    y ya espera tu llegada.

    La vida son siete días

    y ya siento que me llamas.

    La salvación se pasea

    el mismo Dios lo recrea

    muy cerquita de tu casa.”

    Concluida su intervención D. José Espinel Calderón recibía una gran ovación del público asistente, para a continuación serle entregada una placa conmemorativa de manos del Presidente de la Agrupación de Cofradías de Salobreña D. Antonio Espín de la O. 

  • EFEMÉRIDES FIN DE SEMANA

    ✍Antonio Gómez Romera

    Domingo, 22 de marzo de 2026

    En el XCIX aniversario del nacimiento de José Antonio Isasi-Isasmendi director de cine y guionista

    Hoy, domingo, 22 de marzo, festividad de San Bienvenido Scotivoli (1188 – 1282), Obispo de Osimo muy devoto de San Francisco, que acogió en su diócesis a los Hermanos Menores, vistiendo él mismo el hábito franciscano, en la que ya es décimo segunda semana de 2026, se cumplen 99 años (martes, 1927) del nacimiento en la madrileña Puerta del Sol, del director de cine, guionista, productor, José Antonio Isasi-Isasmendi Lasa, hombre clave en la internacionalización de nuestro cine de acción.

    Antonio Isasi – Isasmendi Lasa (1927 – 2017).

    Breves Notas Biográficas

    El periodista y escritor Víctor Amela (Víctor Manuel Amela Bonilla, Barcelona, 30 de septiembre de 1960) publicó el 19 de enero de 2005 una entrevista titulada “Vendí caramelos en los cines”, en la que José Antonio Isasi, repasa su vida: “Tengo 78 años, nací en Madrid, crecí en Barcelona (¡me considero barcelonés de la Rambla!) y vivo en Eivissa. Durante cincuenta años me dediqué al cine: actor, montador, guionista, director, productor… Tengo tres hijos, M.ª Teresa, Antonio y María. Soy agnóstico y soy un progresista de pro. Fundé los estudios de rodaje de Esplugues”.

    “(Mi madre, Nieves Lasa) fue una mujer extraordinaria, valiente, buena… Yo fui hijo natural… ella tenía 17 años cuando la casaron con el hijo de una familia burguesa de Figueres. Su marido se la llevó a Buenos Aires… ¡y allí la abandonó, con 19 años! La dejó sola (…) Luego, ella se enamoró allí de un empresario de teatro y se hizo actriz. Regresó a España y aquí se convirtió en cabeza de cartel. En sus giras, se enamoró de mi padre, un soldado que venía de la guerra de África… Mi madre actuaba por toda España: yo nací en la Puerta del Sol… y poco después mi padre moría, y mi madre tuvo que apañárselas sola conmigo”.

    Antonio Isasi durante el rodaje de Estambul-65, foto de Juan Prous.

    -Su padre le dejó apellidos vascos, ¿no?

    -Sí: Isasi-Isasmendi significa zarza del monte de la zarza. Y mi segundo apellido, el Lasa de mi madre, también es vasco.

    -Pero su vida fue barcelonesa, me decía…

    -Sí. No olvidaré jamás el ruido de las bombas cayendo sobre la rambla de las Flores, y a mi madre yendo al frente a actuar para los milicianos de Durruti… Viví toda mi niñez en una buhardilla del barrio chino, junto a la Rambla, con mi madre… Yo la acompañaba a sus sesiones de doblaje y esperaba sentado en una butaca del fondo, en la penumbra… Un día estaban doblando la película El pequeño lord… en un plano aparecía un niño voceando periódicos, y nadie del estudio había previsto convocar a un niño para doblarlo. Y entonces la gran dobladora Marta Fàbregas dijo: «¿No está el niño Lasa sentado ahí detrás? ¡Pues que lo haga él!». Tras la guerra, mi madre hacía bolos por pueblos catalanes con paupérrimas compañías. Alguna vez subí yo al escenario, de muy niño, ¡y hasta huíamos de alguna pensión, por no poder pagarla…!

     -¿Y ahí empezó su carrera en el cine?

    -Sí, pero lo que me fascinaba allí fue un cuartito donde dos o tres personas trabajaban rodeadas de rollos de metros de película: los montadores. Gracias a mi madre, me colé allí de meritorio…

    -Miserias de posguerra…

    -Yo vendía caramelos en los cines y teatros de Barcelona, con mi cestita: el cine Savoy, el cine Vergara, el teatro Cómico… También voceé periódicos en la Rambla…

    -¡Iba usted entrenado para aquel doblaje!

    -Ja, ja… Los doblajes de mi madre empezaron a solucionar nuestra economía doméstica. ¡Y yo pronto me convertí en el montador más joven de España!

    -¿Y qué hizo con su primer dinero?

    -Estaba a punto de comprarme una barquita para salir de pesca en la Barceloneta… cuando un colega me ofreció una filmadora de mano, americana, preciosa…

    -Adiós a la barca, imagino…

    -¡En cuanto empuñé esa cámara, supe que eso era lo mío, que todo iba a funcionar!

    -¿Empezó ahí su carrera como director?

    -Filmé un documental, Barcelona es bona…, por el que me dieron el premio Ciudad de Barcelona de 1950, con 23 años. ¡Y seis años después se estrenaba una película mía, Relato policiaco, en el cine Coliseum!

    -¿Barcelona era la capital del cine español?

    -¡Todo estaba en Barcelona! El centralismo acabó con eso: había que ir a Madrid para todo: permisos, censura, subvenciones…

    -De su filmografía, ¿con qué se queda?

    -Tierra de todos, de 1961, sobre la Guerra Civil. Casi no se ha visto, pero yo la quiero muchísimo… La que me catapultó a la fama fue La máscara de Scaramouche, y mi éxito más internacional fue Las Vegas, 500 millones: ¡pasé de vender golosinas en los cines de Barcelona… a ser productor en América!

    -Tiene mucho mérito…

    -En 1972, para Un verano para matar, intenté traer a España a Kirk Douglas: esforzándome mucho le ofrecí 250.000 dólares, y me soltó: «¿Y algo más?». ¡Era poco para él! Lo suplí con Karl Malden… En fin, estoy contento, he hecho cosas bonitas…. Como fundar mis estudios de rodaje en Esplugues.

    -¿Y le queda hoy algo pendiente?

    -Sí: ¡me duele que TV3 no emita mis películas! No lo entiendo: como barcelonés de la Rambla, me entristece sentirme más considerado en Madrid que en mi propia casa…

    Antonio Isasi durante el rodaje de Estambul-65, foto de Juan Prous.

    José Luis Salvador Estébanez, autor del Blog de Crítica Cinematográfica “La Abadía de Berzano” (2007), el 4 de octubre de 2017, recopila el artículo de Javier Pueyo, “Adiós a Antonio Isasi-Isasmendi” donde refiere que: “El pasado 28 de septiembre falleció en Ibiza, a la edad de noventa años, el realizador madrileño Antonio Isasi-Isasmendi, responsable de películas como “Estambul 65” (1965), “Las Vegas, 500 millones” (1968) o “Un verano para matar” (1972), esta última poseedora, en opinión de Quentin Tarantino, de la mejor persecución en moto de la historia del cine. Tuve el honor de conocerle a finales de 2010, en Mallorca, cuando SOPEBA (Sociedad de Pediatría Balear) le invitó a participar en un coloquio para que explicara algunas de sus experiencias en el mundo cine. Acudí al evento en representación de una revista de tirada balear llamada Fancine con el fin de realizarle una entrevista, algo a lo que Isasi accedió amablemente”.

    Luis García Berlanga, María Isasi y Antonio Isasi Isasmendi en la ceremonia de los Goya 2000.

    Lo primero que me intriga es que, si se inició en el mundo del cine como montador –Canción mortal (1948), Once pares de botas (1954)…-, ¿por qué no editaba usted sus propias películas?

    ¿Cómo qué no? Las edité todas, lo que ocurría es que los sindicatos te obligaban a tener un número determinado de trabajadores en una película, y yo no podía ser director y montador porque le quitaba el puesto a alguien. Por esa razón muchas veces aparecía acreditado Emilio Rodríguez, que en realidad era mi ayudante. Otro ejemplo. Cuando hice Pasión bajo el sol (1955) decidí rodarla sin maquillaje, para que fuese más realista, pero me obligaron a tener en el set a un maquillador, el cual no hizo nada más que tomar el sol durante toda la filmación.

    «Estambul 65» (1965) Cartel.

    Durante los años sesenta y setenta se dedicó a realizar trepidantes películas de acción como Estambul 65, Un verano para matar o El perro (1977), protagonizadas por actores del calibre de Karl Malden, Jack Palance, Elke Sommer, Lee J Cobb, Klaus Kinski….

    Rodar cine de acción era muy duro en aquella época; ahora, con los avances técnicos, hay más facilidades. Así que estoy muy orgulloso de haber podido realizar aquellas películas con aviones explotando, persecuciones en moto, tiroteos, y que quedaran bastante dignas. Como en España no había tradición de ese tipo de cine tuve que realizarlas en régimen de coproducción, y de ese modo pude, por ejemplo, estrenar en cuarenta salas de Nueva York o tener estrellas internacionales en los repartos.

    Cartel de la película dibujado por el gran JANO.

    En medio de tantas películas de acción, realizó un curioso documental, Rafael en Raphael (1975)…

    Yo estaba muy sorprendido del éxito del que gozaba Raphael en aquel momento, y me interesaba como fenómeno social. Las niñas de la época se pasaban días completos haciendo cola para conseguir entradas. Aquello me motivó para estudiar su caso y realizar una película que indagara en los secretos de éxito. Y yo te prometo que jamás quise hacer una película que ofendiera a Raphael, pero sí que quería sacarlo todo. El problema fue que a él no le gustó nada porque creía que iba a realizar un elogio de su persona.

    Fotograma de la película.

    El aire de un crimen (1988) fue su última película como director. Mientras la rodaba, ¿ya sabía que sería la última?

    Por supuesto. De hecho, en realidad no tenía muchas ganas de hacerla. Para mi, realizar un filme significaba invertir tres años de mi vida en cada uno, y ya empezaba a cansarme. Pero tenía el compromiso con Benet de plasmar su novela a la pantalla, así que para despedirme me propuse crear un producto cien por cien español, tanto en el equipo técnico como en las localizaciones y los actores (Fernando Rey, Paco Rabal, Ovidi Montllor, Maribel Verdú…).

    José Antonio Isasi y su “Estambul – 65”

    A finales de la década de 1970, en el salobreñero Cine “La Fuente”, el cine del “Niño Dios”, fue donde vi, por primera vez, la película dirigida por José Antonio Isasi, “Estambul – 65” (1965). Todo arranca en 1964 con el proyecto de hacer una nueva versión de “The Lives of a Bengal Lancer”, “Tres lanceros bengalíes” ( Henry Hathaway, 1935) para el productor Benito Perojo González (1894 – 1974). Las complicaciones de la coproducción internacional y la existencia de un argumento de Giovanni Simonelli (1926 – 2007) hilvanado a raíz del éxito de “From Russia with Love”, “Desde Rusia con amor” (Terence Young, 1963), empujan a Isasi a asumir la producción. Configura la cabecera de reparto internacional con el productor de origen belga Nat Wachsberger (1916 – 1992), formado por el alemán Horst Buchholz (1933 – 2003), que ya ha triunfado con “Uno, dos, tres” (1961) de Billy Wilder (1906 – 2002) y “Los siete magníficos” (1960) de John Sturges (1910 – 1992), y la italocroata Sylva Koscina (1933 – 1994). Salvo los protagonistas y el compositor francés Georges Garvarentz (1932 – 1993), el equipo técnico-artístico, en gran parte, es español.

    Escribe el guion con sus colaboradores habituales: Luis José Comerón Martín (1926) y Jorge Illa. La acción pura prima por encima de cualquier otro factor dramático. Para organizar el puzle, hecho de retales rodados aquí y allá, Isasi cuenta con 2 estrellas internacionales -Horst y Sylva-, un muy activo productor, Wachsberger, el interés de la distribuidora alemana y su experiencia como montador desde los viejos tiempos de Emisora Films.

    “Estambul 65”, “That Man in Estambul” / “L’homme d’Istambul” / “Colpo grosso a Galata Bridge”, nace como un intento de emular el éxito internacional conseguido por la saga de “James Bond”. Toma así forma la historia de Kelly (Sylva), bella agente estadounidense que viaja a Estambul para convencer al aventurero Tony Mecenas (Horst) para que la ayude a cambio de 1 millón de dólares, a encontrar al profesor Pendergast (Umberto Raho, 1922- 2016), un científico atómico secuestrado. Tony se cuela en la embajada china para robar unas fotos que pueden proporcionarles pistas sobre los secuestradores y, en compañía del forzudo Bogo (Álvaro de Luna Blanco, 1935 – 2018) y el memorioso “Brain”“Cerebro”- (Gustavo Re, 1908 – 1979). Dan así con Hansy (Gerard Tichy, 1920 – 1992), un hombre con una mano de hierro con el que Tony se enfrenta en lo alto de uno de los minaretes de la Mezquita Azul. Pero los miembros de la banda son a cuál más sanguinario, el taimado Gunther (Agustín González Martínez, 1930 – 2005), el implacable Bill (Mario Adorf, 1930), el cruel Schenk (Klaus Kinski, 1926 – 1991), y ahora le siguen también los chinos… Los exteriores se ruedan en algunas de las localizaciones más turísticas de Estambul tales como el Bósforo y la Torre Gálata, en Barcelona la Plaza Real o el dragón guardián de hierro forjado del Jardín de las Hespérides de los Pabellones Güell, la Costa Brava y las carreteras del Garraf.

    Programa de mano de la película.

    Colofón

    La distribución internacional corre a cargo de Columbia Pictures: la cinta se ve en medio mundo y en España pasan por taquilla más de dos millones y medio de espectadores. La película recibe los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) 1965 al mejor Director y el San Jorge de Cinematografía 1966 al mejor filme español. José Antonio Isasi es galardonado con el Goya de Honor en la 14ª edición, en el año 2000. “Trabajamos en una época muy dura, en la que no teníamos casi de nada. Creo que hicimos un trabajo digno, erradicamos la palabra que calificaba las películas españolas como ‘españoladas’, y pusimos un granito de arena en la evolución que ha habido a estas últimas generaciones de jóvenes directores, que hacen un cine estupendo y que han conseguido algo muy importante, que es conquistar al público y que nuestro cine sea considerado en el mundo como se merece”. José Antonio Isasi-Isasmendi Lasa fallece en Ibiza (Islas Baleares), el 28 de septiembre de 2017, con 90 años de edad.

    Cartel de la película para Alemania.

    YOUTUBE

    Encuentro con Antonio Isasi-Isasmendi – Academia de Cine

    ANTONIO ISASI-ISASMENDI FILMS

    Antonio Isasi-Isasmendi Movies – Filmograma – Place to Find The Best Movie Antonio Isasi – Los días grises – Periodista Digital

    Antonio Isasi Isasmendi con Agustin Prades TEF

    Antonio Isasi-Isasmendi, Goya de Honor en el año 2000

  • RELATOS DE LA HISTORIA DE MOTRIL

    ✍Manuel Domínguez García

    Cronista Oficial de la ciudad de Motril

    UN PROYECTO DE NUEVOS REGADÍOS EN EL MOTRIL DE MEDIADOS DEL SIGLO XVII

    Manolo Domínguez García -Historiador-

    Entre las grandes aspiraciones de los motrileños a lo largo su historia en la Edad Moderna, tenemos que destacar el mantenimiento y la ampliación del espacio agrícola que se consiguió poniendo en cultivo amplias zonas de la vega que eran montuosas y colmatando las zonas inundadas y pantanosas, creado un sistema de conducción de agua para poner en regadío en máximo posible del territorio del término de Motril.

    La única red hidrográfica de importancia que pasa los límites del término municipal y surte a la población y a la vega con sus aguas es el río Guadalfeo y los motrileños, desde hace siglos, han intentado y logrado, no sin dificultades; el aprovechamiento adecuado de las aguas de este río, construyendo un método de regadío artificial que cubriese la carencia en precipitaciones y que permitió mantener el desarrollo agrícola motrileño.

    El agua del Guadalfeo se lleva desde tiempo inmemorial a la vega agrícola por medio de acequias y se distribuye por toda ella mediante una red muy irregular de pequeños canales y balates, fertilizando una tierra que de otra manera hubiese sido de una bastante más baja productividad agrícola y, seguramente antes de la construcción  de este sistema de regadío, sólo serían regables zonas de las orillas de río con lo que el poblamiento debió ser muy escaso, pudiéndose afirmar que el desarrollo poblacional y económico de Motril estuvo muy ligado a la creación de las acequias para conducir el agua a toda la planicie litoral, hasta entonces escasamente productiva desde el punto de vista agrícola, por lo que el agua y las obras hidráulicas se convirtieron en una de las grandes preocupaciones de generaciones de motrileños, que realizaron un enorme esfuerzo por aprovecharla convenientemente y por mantener las acequias y balates y así asegurar su persistencia en el tiempo.

    La construcción inicial de la Acequia Principal parece muy antigua, remontándose con seguridad a época musulmana, Iniciaba su trayecto en una presa de derivación o azud construida con troncos y mampostería en el azud del Vínculo en las cercanías del Tajo de los Vados y proseguía su curso faldeando los montes del Magdalite en dirección S-SE, regando la pequeña vega de la alquería de Pataura y continuaba atravesando la llanura aluvial por su borde Norte junto al núcleo urbano siendo al principio su longitud más corta, puesto que desembocaría hasta el último tercio del siglo XVI por la pucha de Monfoto en la rambla de los Álamos. A finales de los años 80 de este siglo, siendo alcalde mayor el licenciado Salguero Manosalbas, se amplió hasta Torrenueva y se puso en cultivo cañero el gran pago Paterna; antes dedicado a olivos, higueras, viñas, panizos y prados.

    Las vegas de regadío de Motril en el siglo XVIII.

    El trazado de la acequia principal también hubo que modificarlo en 1686 en la zona de Panata y Pataura elevándola a una cota superior e introduciéndola más hacia las laderas de los montes, debido a que se había variado la madre del rio por las avenidas y se cegaba el canal.

    Existían, además, dos acequias, derivaciones de la Principal, eran las denominadas Acequia Chica y Acequia Vieja o del Deire. El agua de la primera se tomaba originariamente de la Acequia Principal en las cercanías de la alquería de Pataura y recorría el pago de Minasierra en una cota más elevada que la Principal, hasta las inmediaciones de la huerta de San Francisco, próxima a la Casa de la Palma, donde volvían a unirse. En el siglo XVIII también este canal había variado su trazado y ahora tomaba sus aguas de la Principal pero en la zona de Santa Isabel próxima al pago de los Bates, variación que con toda probabilidad, se haría también como consecuencia del nuevo trazado de la Acequia Principal en 1686. De esta Acequia Chica partía, embovedada, una más pequeña que, desde las proximidades la ermita de San Sebastián, llegaba a la Huerta del Cenador donde se volvía a unirse mediante un pequeño acueducto, denominado Arco del Cenador, a la Principal. También otra pequeña acequia llamada “Sangraderilla”, derivación también de la Principal, regaba la zona norte del pago de las Fuentes.

    En cuanto a la Acequia Vieja o del Deire, su origen también parece datar de época musulmana y recibía el nombre de Acequia de Motaihanit. Poseemos muy pocos datos sobre su trazado y zona de distribución de aguas, aunque conocemos que en el siglo XVI tomaba sus aguas de la Principal en la pucha de Monfoto y que irrigaba algunas tierras de la zona de levante de la villa que quedaban fuera de la zona regable, hasta desembocar en la Rambla del Puntalón. En algún momento que no conocemos del siglo XVI esta acequia dejó de usarse, hasta que por los años de 1703 o 1704 el conde de Bornos solicitó al Concejo de Motril que se le permitiese abrir de nuevo esta acequia para poner en regadío unos mil marjales de su propiedad en el pago del Deire, autorizándosele por la Junta de Aguas que abriese un ojo con el diámetro de un octavode vara castellanaen la en la pucha de Monfoto de la Acequia Principal.

    Además de estas acequias que existían en el siglo XVIII, habían desaparecido la acequia vieja de Pataura y otra antigua acequia que debía tomar aguas en la Principal en algún lugar que desconocemos por encima del molino de Beas en las cercanías de los Bates y que llegaba, embovedada, hasta Motril y que se unía finalmente con la Acequia Principal en la zona del puente de Castil de Ferro al final de la calle de la Muralla. En 1611 algunos vecinos pedían al Concejo que se volviese a sacar este ramal de la acequia por encima del molino de Beas detrás de un monte y que se trajese por alcantarilla hasta la parte alta de la ermita de San Roque, hoy iglesia del Carmen, donde se podía hacer un arca y otra junto a la plaza de la villa y mediante cañerías se pudiese repartir a las casas. El Concejo lo concedió  con la condición que solo se utilizase para el servicio de casas e ingenios azucareros y no para riegos.

    Motril desde el norte en los años 50 del siglo XX.

    A mediados del siglo XVI se considera que la vega cultivable era de 15.000 marjales.  En 1630 conocemos la extensión de las tierras de cultivo motrileñas con motivo de una información realizada por el contador Juan de Hervás al Consejo de Hacienda. Según este contador las tierras de regadío eran de 22.886 marjales y 35.308 marjales de secano.

    De todas maneras, la extensión de la zona pantanosa no aprovechable para el uso agrícola debió ser considerable. En 1575 había dos grandes albuferas situadas a ambos lados de la desembocadura del río, ocupando gran parte de los pagos de la Algaida, Trafarramal y Rioseco. Había, además, otra gran zona pantanosa entre la desembocadura de la rambla de las Brujas, llamado pago del Habul en época musulmana, y el pago de Balabarca en las cercanías del Guadalfeo y prácticamente todo el sur de la vega entre el camino de Patria y el mar estaba en la misma situación.

    Parte de estas zonas inundadas se colmataron entre 1600 y 1790 debido al cultivo cañero y a las avenidas del río y ramblas que se hicieron casi continuas motivadas por el aumento de las precipitaciones en la segunda mitad del siglo XVIII, que inutilizaron no menos de 5.000 marjales de tierras de labor en la vega de Pataura y suroeste de la de Motril, manteniendo una gran mancha pantanosa en el pago del Jaúl muy difícil de colmatar y cuya desecación no se realizó hasta la segunda mitad del actual siglo XX.

    Pero además, existía una importante zona llana o de suave pendiente a un nivel más elevado que el dominado por la Acequia Principal, que hizo pensar a los motrileños de la época, que se podría ampliar con el riego adecuado otras nuevas 2.000 hectáreas situadas al norte y este de la ciudad, consideradas como tierras de secano.

    Este fue un proyecto largamente meditado por todos los motrileños a lo largo de tiempo, que veían en esas tierras la posibilidad de ampliar el cultivo de la caña al ser zonas resguardadas y poco sometidas a los fríos vientos de norte.

    Además, existía la posibilidad, prolongando aún más la Acequia Principal, de poner en cultivo los llanos de Carchuna que eran muy poco productivos por la falta de agua.

    En 1647 es presentado ante el Consejo Real de Hacienda, un proyecto firmado por Pedro Jurado, vecino de Córdoba, y otros señores que formaban compañía, en el que mostraban su intención de poner en regadío una amplia zona de terrenos al norte y al este de Motril.

    El proyecto consistía en construir dos nuevas acequias más elevadas que la existente y tomando el agua del río Guadalfeo, llevarla hasta estos terrenos.

     Una de las acequias serviría para poner en cultivo de regadío una gran extensión de tierras al norte y levante de la población, que hasta entonces eran improductivas hasta tal punto que un “cortijo de noventa fanegas solo renta catorce reales”. El cultivo pensado para esta nueva zona de regadío era por supuesto, en una época de gran auge azucarero, la caña de azúcar

    La otra acequia tendría el objetivo de llevar agua a los llanos de Carchuna, para lo cual tendrían que hacer “una mina de más de mil baras de largo”, poniendo en regadío y cultivo de cañas, una enorme extensión de tierras que nada producían y que eran refugio, durante el verano, de piratas berberiscos.

    Como las sumas de dinero para la realización de estos proyectos eran tan grandes, los citados señores, solicitaban de la Corona que le concediese una serie de privilegios y franquezas, con el fin de poder recuperar, aunque fuese a largo plazo, la inversión realizada. Pedían la propiedad del aprovechamiento de las aguas de las dos acequias que se sacasen del rio, imposición de censos o hipotecas perpetuas a los labradores que fuesen los propietarios de las nuevas tierras en regadío, que el rey les concediese las tierras baldías que pudiesen ser regadas y libertad durante 30 años de pagar impuestos y derechos reales.

    Conocida la petición por el Consejo de Hacienda, se envía al Ayuntamiento de Motril una real provisión en la que se explica al cabildo lo propuesto por Pedro Jurado y se le ordena que reúna a los interesados en el proyecto para que remitan un informe sobre la utilidad que tendría para la población este nuevo plan de regadíos.

    Rápidamente la Diputación de Aguas de Motril que era  la institución que tenía el control sobre la acequia y los riegos, presentó recurso ante el Consejo de Castilla, alegando que ella era la única que tenía real facultad para el aprovechamiento de la aguas del Guadalfeo y que solamente a ella, se le podría autorizar la construcción de nuevas acequias.

    Los Llanos de Carchuna a mediados del siglo XX.

    Por otro lado, el Consejo de Hacienda no estimó lo suficientemente rentables los impuestos que percibiría la Corona al ampliar la zona de nuevos regadíos en Motril y presionó al Concejo de Castilla para que no se le concediese licencia a la compañía representada por Pedro Jurado para hacer las obras.

    Con el paso del tiempo el proyecto cayó en el olvido  y unos años después ya nadie lo recordaba. De este propósito en el siglo XVII de ampliar regadíos de Motril y llevar agua a Carchuna, solo queda constancia porque la real provisión que citamos, se encuentra copiada en el libro de cabildos de 1648 que se conserva en el Archivo Municipal.

    La idea la volvió a recoger el gobernador político y militar de la ciudad Jaime Moreno en 1804 y en 1899 lo intentó el empresario Emilio Moré, pero ninguno de los dos tuvieron éxito.

    Con la construcción de los nuevos regadíos en la segunda mitad del siglo XX, se  hizo una nueva acequia que permitió poner nuevas tierras en cultivo y se llevó el agua hasta Carchuna. Prácticamente el mismo planteamiento que había hecho en 1647 Pedro Jurado, nada más que tres siglos más tarde.

  • LAS ESCUELAS DEL AVE MARIA RECUERDAN AL MOTRILEÑO JOSE MONTERO VIVES

    Domingo A. López Fernández

    Cronista Oficial de la ciudad de Motril

                Un concurso literario en su nombre motiva la creatividad de los alumnos en sus diversos ciclos educativos

    Alumnos premiados del Ave María Varadero (EL FARO)

    Con motivo del día de San José, día del padre, se ha celebrado en Motril el I “Concurso de Relato Literario D. José Montero”, que ha sido organizado por la Escuela del Ave María del Varadero para recordar la figura de su bienhechor en el X aniversario de su fallecimiento. José Montero Vives fue el gran continuador de la obra de D. Andrés Manjón en Granada, labor en la que con un gran esfuerzo personal y la ayuda de numerosas familias de Motril pudo construir la escuela en la que se han podido educar miles de niños de una barriada que fue la gran olvidada de las autoridades a finales de los años cincuenta. Las bases de este concurso son bastante explicitas para entender la motivación del equipo docente de la escuela avemariana, que no es otra que recordar la figura y el legado educativo de este motrileño que, en correspondencia al ideario de D. Andrés Manjón, quiso dar educación y cultura a una joven hornada de niños que se ha podido ir multiplicando con los años. Esta primera edición ha sido patrocinada por la escuela Ave María Varadero, y ha extendido la participación a las otra escuela avemariana de Motril y todas las de Granada.

    Equipo docente y alumnos premiados (EL FARO)

    Sobre la figura de D. José Montero Vives hay que recordar que nació en Motril el 13 de julio de 1928 y tras marchar a Granada, cursó los estudios de bachillerato en el instituto Padre Suárez, para continuar los de Filosofía durante tres años en el Seminario de Granada y los de Teología en la facultad de Cartuja. Cursando sus estudios teológicos tuvo la dicha de compartir una beca de estudios en la Universidad Católica de Lovaina con otro sacerdote, D. José Jiménez Fajardo, labor que le sirvió para licenciarse en pedagogía y ser el gran garante de la dirección del patronato avemariano.

    El “Concurso de Relato Literario D. José Montero” era fallado en el día de ayer, 17 de marzo, en una jornada festiva que ha desplazado desde Granada a D. Antonio Almendros Gallego, Presidente del Patronato Avemariano, así como a antiguos alumnos de la escuela, concretamente los vecinos Gabriel Cabrera Ruiz, Mari Carmen Sabio Rodríguez, Trini López Cano y Rosario Rodríguez Sabio, quienes hablaron de sus orígenes y las dificultades de aquella época. Gabriel Cabrera, por ejemplo, recordaba cómo nació en una de tantas chozas que poblaban la barriada y como de niño, junto a otros, tenía que ir caminando desde Santa Adela hasta Motril para acudir a la escuela de D. Manuel Castillo, sita en la plaza del Tranvía. Mari Carmen Sabio, exponía como lloraba de pesar cuando las escuelas se inauguraron en 1957 con dos clases, una para niños y otra para niñas, y ella quedó fuera, aunque al año siguiente pudo quedar matriculada. Además, señaló que las aguas del mar inundaban con frecuencia toda la barriada y los vecinos tenían que acudir al colegio para refugiarse. Igualmente, con emoción, recordaba a D. José Montero que fue quien llevó la luz al barrio, una innovación que supuso la mejora de vida de todos los vecinos. Por su parte, Trinidad López Cano,  aludía a la personalidad del sacerdote, las vivencias del colegio y los juegos en los que participaban los niños de la época.

    Antonio Almendros, presidente del Patronato Ave María (EL FARO)

    Terminada su intervención, tuvo lugar la entrega de premios ante un salón de actos abarrotado de estudiantes que portaban una camiseta conmemorativa de esta I edición del concurso literario. Iniciado el acto, se procedió a la lectura del fallo, resultando ganadores los niños Amy González García del Real, del colegio Ave María San Cristóbal para el ciclo de Educación Primaria, Elena Bermúdez Sánchez, del colegio Ave María San Isidro para el primer ciclo de educación primaria, Sara Albalá Principal, del colegio Ave María Varadero, por el segundo ciclo de Educación Primaria, Antón Nykanen Álvarez, del colegio Ave María Varadero, por el tercer ciclo de Educación primaria, Irama Medina Castellano, por el colegio Ave María Varadero en el primer y segundo ciclo de ESO, María Daria Argint por el colegio Ave María Esparraguera en el ciclo de tercer y cuarto de ESO y, finalmente, por el aula de apoyo a la integración, resultó premiado el colegio Ave María San Cristóbal con un trabajo colectivo en el que participaron, entre otros, los alumnos  Laura Cano Gómez, Ángel Serrano Velasco y Miguel Romero García. En su correspondencia, los alumnos premiados recibieron numerosos regalos de material educativo, un smartwatch, tablets y un alojamiento para un día en el hotel Bahía de Almuñécar.

    José Montero Vives (Archivo EL FARO)

    Esta I edición del concurso literario nace con idea de institucionalizarse para años venideros, para lo cual se piensa abrir la participación a los centros educativos de Motril.

    Acto con alumnos de la primera edición del certamen (EL FARO)
    Acto con alumnos de la primera edición del certamen (EL FARO)