LA DIGITALIZACIÓN DEL MUNDO. “La persona continúa siendo la más eficiente
terminal tecnológica”
Víctor Corcoba -escritor-
El poderío tecnológico nos ha puesto en una encrucijada. Hoy más que nunca necesitamos espacios diseñados para vivir en comunidad, ya sea en ciudades o pueblos, pues lo importante es fomentar la inclusión, crear oportunidades para todos, permitir la conexión e interacción entre las diversas culturas, generando una atmósfera de familia y, de este modo, facilitar la utilización sostenible de los recursos compartidos. Lástima que cuando uno empieza a divisar cómo hacer el camino, apenas suelen quedar fuerzas, porque la muerte te alcanza. En efecto, la vida es corta y el arte de vivir es un oficio que se aprende con el tiempo. Por eso, es vital detenerse para hacer autocrítica, máxime en un momento de constantes novedades, y pensar que cada despertar puede ser el último. De ahí, lo trascendente que es reflexionar sobre el último paso, referente a la mística huella dejada, al valor de este poético andar por las riquezas sorprendentes del macrocosmos y del microcosmos, mientras tengamos energía en el cuerpo. No desaprovechemos este periodo existencial, démonos en gratuidad para contribuir a explorar la búsqueda armónica que toda alma desea. Lo fundamental es encontrarse para conseguir reparar las acciones mal hechas, y al tiempo poder recuperar vidas destruidas, corazones acorazados, a fin de que cada ser humano se active en el culto a la cultura del innato abrazo, para combatir unidos contra estas miserias mundanas que nos deshumanizan como jamás.
Tengamos la valentía de poner siempre en primer lugar al ser humano, sus obligaciones y sus derechos fundamentales. Vemos que las ciudades siempre han sido impulsoras e incubadoras de innovación, tecnología, emprendimiento y creatividad; creando prosperidad, mejorando el desarrollo social y proporcionando empleo. Los pueblos, que también han sido significativos para garantizar la seguridad alimentaria y contribuir a la biodiversidad, hoy también necesitan más respeto, más igualdad, más atención por parte de los Estados, al menos para poder disfrutar de un acceso equitativo a servicios públicos, tan básicos como la educación y la asistencia sanitaria. Lo trascendente es que ningún ser humano se quede atrás y pueda gozar de la nueva economía digital, de ese progreso técnico, especialmente en la medicina, la ingeniería y las comunicaciones. Ahora bien, esta tecnociencia hay que orientarla bien, ponerle alma y utilizarla mejor. Se me ocurre pensar en las malditas bombas atómicas lanzadas en pleno siglo XX, como el gran despliegue tecnológico ostentando por el nazismo, por el comunismo y por otros regímenes totalitarios al servicio de la matanza de millones de ciudadanos, sin obviar hoy que la siembra de odio es cada día más fácil hacerla, utilizando la digitalización del mundo. Confiemos en que la lección esté aprendida, y este poder tecnológico, redunde en mejorarnos la vida a todos, no en segárnosla.
Por consiguiente, ha de ser un hecho que el ser humano, con su mente racional, tiene que controlar la ciencia y chequear continuamente el avance del cerebro tecnológico. La persona continúa siendo la más eficiente terminal tecnológica. Sea como fuere, aquel que tiene un porqué para caminar se puede enfrentar a una diversidad de sendas e interrogarse en cómo hacerlo. Seguro que se hallará con las tecnologías, como la inteligencia artificial, la realidad virtual, aumentada y mixta y el internet de las cosas, como reconoce Naciones Unidas en su deseo último de innovar hacia una vida mejor para las generaciones futuras, activando la presencia de superiores oportunidades, sobre todo a la hora de comunicarse, lo que requiere también nuevos marcos de gobierno. En efecto, se tiende a pensar que todo avance tecnológico constituye sin más un progreso, como si la realidad quijotesca tuviese toda la energía vital y la llave maestra de toda plenitud viviente. Por desgracia, este virtual entorno en ocasiones nos despersonaliza hasta devorarnos. Acción en parte generada por nuestra irresponsabilidad manifiesta, falta de valores y conciencia de lo que somos. Desde luego, uno tiene que requerirse así mismo, ser autónomo, y jamás entregarse a las fuerzas empecinadas del inconsciente. Hay que volver a la vida, a la que es nuestra y de cada cual, pues es demasiado edénica para destruirla en mezquindades y convertirla en un infierno. Lo verdaderamente apasionante es ir hacia adelante aprovechando las nuevas oportunidades que surgen de la convergencia tecnológica, pero eso sí, considerando siempre el elemento humano sobre todo lo demás, sin obviar que la cátedra viviente se consigue explorando cuerpo a cuerpo los aconteceres, con sus maldades y bondades. Rectificar, no lo olvidemos, es de humanos. Hagámoslo a tiempo, eso sí, ¡hagámoslo!
RAÚL RUIZ, -ex vicepresidente de la Mancomunidad de la Alpujarra-
Queridos/as compañeros/as de viaje:
Después de cuatro intensos y apasionantes años, hoy culmina mi labor como vicepresidente de la Mancomunidad de Municipios de la Alpujarra Granadina. El pasado mes de julio tomé la decisión no repetir como vocal en la Mancomunidad, convencido de que los puestos de gestión política deben tener un relevo.
Ha sido un privilegio trabajar por esta comarca con el deseo de mejorar en las áreas que me fueron encomendadas: Turismo, Cultura, Desarrollo Económico, Deportes y Comunicación, siendo consciente de la complejidad territorial, económica, política y social de la Alpujarra granadina.
Con esta carta no quiero despedirme de forma definitiva de aquellos/as con quienes he tenido la fortuna de colaborar en este periodo -soy alpujarreño y trabajaré siempre en beneficio de esta tierra-, sino mostrar mi agradecimiento a todas las personas, colectivos, instituciones y empresas que han contribuido a este proyecto. Gracias por vuestro apoyo, comprensión y complicidad en cada una de las iniciativas realizadas. Gracias también por las propuestas, ideas y críticas constructivas sin las que no hubiéramos podido avanzar. Estoy convencido de que se podían haber hecho más y mejores cosas, pero nuestra actividad se ha visto condicionada por unas complicadas y duras condiciones económicas. Hace cuatro años un equipo de personas se puso a trabajar, desinteresadamente, aportando cada cual sus propios medios y su tiempo, mucho tiempo, y hoy la Mancomunidad está mejor posicionada a todos los niveles. Junto a Ángel Pérez (vicepresidente II) recorrí en los primeros meses de nuestro mandato todos y cada uno de los rincones de la comarca. Pueblo a pueblo expusimos la grave situación de la Mancomunidad y escuchamos a sus alcaldes y alcaldesas. Pueblo a pueblo conseguimos que la mayoría de los Ayuntamientos que mantenían deudas se pusieran al día en los pagos.
De otras localidades alcanzamos la unanimidad de la Junta General para poder hacerlas efectivas a través de la participación en los tributos de la comunidad autónoma. Pero si algo fue importante en esas primeras visitas, a las que siguieron otras muchas, fue la necesidad de generar una conciencia de comarca, de primar los intereses generales sobre los particulares, fuera el gobierno local del signo político que fuera. Una de las características de este periodo ha sido también la colaboración con numerosas administraciones e instituciones para desarrollar proyectos concretos con gran repercusión ciudadana. Nuestra gratitud, por lo tanto, al Gobierno de España, Junta de Andalucía, Diputación de Granada, Diputación de Almería, Consorcio Vega-Sierra Elvira, Acción Cultural Española, Fundación Pública El Legado Andalusí, Patronato de la Alhambra y el Generalife, Turismo Andaluz, Comisión Europea, NECSTouR, Casa Real, Embajada de Marruecos o Autoridad Portuaria de Motril, entre otras. Especial relevancia han tenido, en este mismo sentido, las relaciones con la Universidad de Granada (UGR), fundamentalmente por la generosidad y disposición de su rectora, Pilar Aranda, con la que se firmó un convenio de colaboración en Válor que ha tenido como resultado numerosas actividades, como el ciclo “Memoria de Lorca”, dirigido por la catedrática de la UGR Amelina Correa, el Congreso “Recordar la Guerra, Construir la Paz”, con motivo del ‘450 aniversario de la Rebelión de las Alpujarras’, o la realización de cursos como el de “Tendencias actuales de la comunicación y el periodismo”. Durante este tiempo, la Alpujarra granadina ha intentado cohesionar su amplia y heterogénea oferta turística renovando su imagen, su marca y su web, y ha estado presente en las ferias de turismo más importantes, participando activamente en los principales foros turísticos y también colaborando en proyectos como el ‘Plan Local de Turismo por la Calidad de Vida Bubión Slow’, consiguiendo que nuestra comarca cuente con el único municipio de Andalucía con el certificado internacional Cittaslow y siendo el único que ha presentado el expediente para ser declarado Municipio Turístico de Andalucía. Quiero recordar, además, la colaboración con el IES Alpujarra en las prácticas del ciclo superior de Turismo en la Mancomunidad, que incorporaron a este proyecto a Rafa y a Tania.
Han sido, por tanto, cuatro años de propuestas nuevas, de propuestas valientes. Nos hemos situado entre los referentes en marketing digital y redes sociales. Hemos sacado adelante proyectos de dinamización cultural, académica y turística tan importantes como el mencionado ‘450 aniversario de la Rebelión de las Alpujarras’, que ha puesto el foco internacional en esta tierra y ha sumado a numerosas administraciones e instituciones, trabajando igualmente en consonancia con otras dos provincias andaluzas de nuestro entorno, Málaga y Almería, e incluso con el Magreb.
El resultado ha sido la ejecución de decenas de actividades entre las que se encuentran la producción de material y acciones de promoción turística, ciclos de conferencias, un congreso internacional, un gran Zoco en Ugíjar que nos trasladó al pasado de Al-Ándalus, exposiciones en colaboración con los jóvenes artistas de la provincia como “Herencia Morisca”, que ha recorrido la mayoría de pueblos de la Alpujarra y el Valle de Lecrín, la exposición “Madre Tierra” de la pintora Rosa Vallecillos, que recoge su visión más pura de la Alpujarra, o la exposición “Los Moriscos del Reino de Granada” de la Fundación Pública El Legado Andalusí celebrada en Ronda. En virtud de los consensos y la colaboración institucional conseguida en este periodo han tenido lugar proyectos innovadores que han movilizado a miles de personas, como la iniciativa “Solidaridad entre Montañas” a favor de la investigación contra el cáncer que se realiza en la Universidad de Granada, con numerosas actividades deportivas y de ocio que buscan sensibilizar sobre la importancia de la prevención y detección precoz del cáncer. Se trata de un proyecto que nació en Pórtugos y se ha ampliado a toda la comarca y al Valle de Lecrín, con carreras solidarias, trail, parva, mercadillos, eventos gastronómicos, etc. Entre sus objetivos también está el de dar a conocer las investigaciones que se realizan en la Universidad de Granada, para lo que hemos contado con los equipos dirigidos por el profesorado de la UGR María José Gálvez, Manuel Arroyo, Germaine Escámez y María José Ruedas, que trabajan para dar respuesta al cáncer desde múltiples disciplinas. A todos ellos, gracias por la importante labor que realizan y por formar parte de esta iniciativa alpujarreña. La Alpujarra es cultura y patrimonio por sí misma, por lo que ha sido ilusionante poner en marcha incontables actividades junto al tejido socioeconómico de los municipios. Qué decir del ‘Centenario de Lorca en Lanjarón-La Alpujarra’ que celebramos en 2017, con más de 60 actos en los que colaboraron más de medio millar de personas entre conciertos, recitales, conferencias, rutas turísticas, teatro, actividades educativas en centros escolares, etc.
O del ‘Encuentro de Bandas de Música’ que se ha consolidado como cita obligada en el calendario cultural y que une a través de la música a todos los pueblos de La Alpujarra, celebrando su cuarta edición el próximo 2 de noviembre en Cádiar. Y también, en una línea muy necesaria de recuperación de la Memoria de los pueblos, la de los alpujarreños víctimas del holocausto nazi. Soy consciente de que seguimos teniendo retos importantes a los que dar respuesta, como la despoblación o el cambio climático. Retos que se deben afrontar desde la unión, la cohesión y la colaboración. Por eso, hace ya algunos años pusimos de relieve el problema demográfico que sufríamos en la Alpujarra y propiciamos numerosas reuniones de trabajo en el Parlamento Europeo para que cambiaran los criterios de reconocimiento de las regiones despobladas, y lo conseguimos: levantamos la voz con unas jornadas en Laroles (Nevada) organizadas junto a la Mancomunidad del Valle de Lecrín y la Dirección General de Administración Local de la Junta de Andalucía. Tengo que dar las gracias, especialmente, a Juan Manuel Fernández Ortega por confiar en estas jornadas, cuyos resultados se publicaron por la propia Dirección General en un volumen en el que se proponen soluciones muy interesantes que desde aquí reivindico como “hoja de ruta” para los actuales responsables públicos. Gracias también a Rita Rodríguez Rica por estar siempre ahí, ha sido mucho y muy bueno el trabajo en colaboración con ambas mancomunidades. Han sido, de igual modo, cuatro años de gestión de propuestas desde la lealtad institucional, acompañando a los municipios que tienen figuras de protección para que su participación en tributos de la CCAA o del Estado y la fiscalidad de sus habitantes sea más justa, para que las normativas y criterios se actualicen y adapten a las necesidades actuales de la población. Hemos sido una Mancomunidad muy reivindicativa, solicitando mejoras en las comunicaciones, defendiendo el mantenimiento de los servicios públicos y luchando, por ejemplo, junto al sector del turismo activo para que se regulara la actividad del puenting.
Aun así, cierro mi etapa sin haber conseguido ofrecer una solución duradera a este sector, lo que me llena de tristeza. Es cierto que no se hallaba entre mis competencias su regulación, pero siento no haber tenido tiempo para seguir luchando a la hora de dar respuesta a tantas reivindicaciones pendientes para las que continuaré, no obstante, buscando soluciones, porque no es justo el sinsentido y las continuas “tomaduras de pelo” a las que hemos sido sometidos en estos años.
Quiero aprovechar estas líneas para reconocer una vez más el trabajo de las personas empleadas en los Ayuntamientos mancomunados, y en especial las de la propia Mancomunidad, con su auxiliar administrativo y sus orientadoras laborales, su secretario, su tesorero y sus agentes medioambientales. Con algunas he trabajado hombro con hombro desde el principio hasta hoy, otras tomaron nuevos rumbos y algunas han llegado al final de este periodo. A todas ellas quiero mostrarles mi gratitud y mi consideración por su compromiso con la comarca y con el bienestar de sus vecinos: Vicente, Tomás, Patrocinio, María Luisa, Verónica, Gádor, Pepa, Isabel, José Luis, Manuela, José… muchas gracias. De modo particular quiero señalar mi admiración y agradecimiento a Paco Moreno, por su buen hacer, su trabajo incansable, su serenidad y su fortaleza en los momentos difíciles, por su lealtad y sus consejos y reflexiones que me han permitido la posibilidad de poder afrontar los proyectos con una mirada más enriquecida. Tampoco quiero dejar de recordar aquellos momentos de duelo que hemos vivido, como la marcha inesperada de nuestra compañera Mari Carmen Arenas, a la que siempre echaremos de menos. Y, en un plano más personal, debo agradecer, sobre todo, el sacrificio y la paciencia de mi familia, que en todo momento me han acompañado con su aliento y entusiasmo, a veces sin comprender demasiado el gasto personal y económico que me ha supuesto la asunción de este cometido ciudadano. Reconozco, también de una forma muy especial, el apoyo y la comprensión de mi directora de Tesis Doctoral, Margarita M. Birriel, pues el normal desarrollo de mis tareas como doctorando ha sido notablemente ralentizado, e incluso aparcado en estos cuatro años.
Y no podría finalizar esta “tábula gratulatoria” sin hacer referencia a mi grupo municipal, pues sin su ayuda no hubiese sido posible superar tantos momentos verdaderamente complicados. Ahora, cuando dejo esta responsabilidad, estoy más seguro que nunca de que todo el trabajo, todo el esfuerzo, toda la ilusión nunca serán suficientes para atender las necesidades de una institución tan grande y compleja como la Mancomunidad de Municipios de la Alpujarra Granadina. Reitero el agradecimiento a todas las personas que de una forma y otra han contribuido a esta encomienda, y cuya lista sería interminable. Ha sido un verdadero privilegio trabajar por esta tierra, por sus gentes y por su progreso. De esta etapa me llevo grandes amigos, en todos los grupos políticos y en toda la geografía alpujarreña. Es la recompensa cuando tu objetivo es el interés general. Y no quiero terminar esta “carta abierta” sin agradecer a los medios de comunicación y a todos los periodistas que ejercen esta profesión lo mucho que me han enseñado y su generosidad y cariño con cuantos actos hemos realizado desde la Mancomunidad.
Mi saludo final no puede ser sino para esta comarca a la que tanto debo y a las maravillosas gentes que en estos años me han hecho sentir su respeto y su afecto. Me voy con la satisfacción del deber cumplido. A partir de mañana, desde otros espacios, seguiré trabajando por la Alpujarra. Muchas gracias de todo corazón.
En Cádiar a 28 de octubre de 2019
Raúl Ruiz Álvarez -ex vicepresidente de la Mancomunidad de la Alpujarra-
Cuando la dejó Carlos, con quien ya tenía un pie en el
altar, el mundo se hundió bajo sus pies. Se habían conocido al empezar el
instituto, y ya fueron siempre de la mano para todo. Desde que la acompañó a
casa aquella lejana primera vez, sintió que había encontrado su lugar en la
vida. Por eso tras su inesperada y dramática huida, porque así fue como ella lo
experimentó, como una huida, los cimientos de su existir saltaron por los
aires. Tras varios años de años de terapia, ingresos intermitentes en una clínica
especializada, pérdida de su trabajo, de su autoestima, de las ganas de vivir…
hasta de respirar, volvió a la vida sin saber ya ni quién, ni cómo era.
Aprendió a reconocerse poco a poco en aquella nueva mujer
que había surgido tras el caos y comprobó como los hombres, lejos de atraerla
para formar la familia que murió antes de nacer con la partida del que ella
había creído su amor eterno, le repelían.
Dos años más le costó entender que nunca más se acercaría a
un hombre y otros tantos darse cuenta de
que su necesidad de amar y ser amada había encontrado nuevas destinatarias, las
mujeres.
Tras unos discretos y tímidos escarceos conoció a Carmen. Se
volvió a enamorar como nunca creyó que volviera a hacerlo. Renació intacta la
pasión, el deseo, el anhelo y las mariposas de invierno se instalaron en su
interior haciéndola sentir que volvía a vivir una eterna primavera.
Solo había algo que empañaba su relación… el miedo.
Carmen, igual que ella, provenía de una familia
conservadora, clásica y muy unida, de manera que quedó claro desde el principio
que su “pecaminosa” relación no saldría de ellas dos. De manera que comenzaron
una encadenada historia de mentiras y excusas que las llevó a recluirse de todo
y todos.
En ese pequeño paraíso construido a imagen y semejanza de
las dos, lograron vivir casi tres años. Aisladas y apartadas para que ninguno
de los miembros de sus respectivas familias llegasen nunca a saber nada.
Pero el tiempo pasó y con él la evidencia de que vivir en
una eterna mentira no conducía a nada.
Por eso aquella tarde cuando Carmen le dijo que tenían que
hablar, Adela volvió a experimentar aquel vértigo antiguo que no presagiaba
nada bueno.
Le explicó la angustia que vivir siempre escondidas le
provocaba, el dolor que le suponía mantener a su familia al margen de su vida
más íntima y también su necesidad y deseo de ser madre.
Continuó diciendo que le habían presentado a un hombre
recién separado que no le había disgustado, por supuesto ni sentía ni sentiría
por él jamás, lo que sentía por ella. Pero que la presión a la que estaba
sometida iba minando su estabilidad y sentía que si no hacía algo, acabaría
saltando en mil pedazos.
Le propuso seguir con su relación como hasta ahora, al fin y
al cabo de clandestinidad y el esconderse formaban parte de su vida cotidiana.
Y aunque quería normalizar su vida, no podía prescindir de ella. La amaba. Y
vivir sin amor debía ser durísimo, no quería enfrentarse a esa opción. Además
no sabía si su nueva relación que apenas empezaba, llegaría más allá. Pero no
quería iniciarla sin decírselo antes a ella. A pesar de vivir mintiendo siempre
de cara a la galería, si algo había prevalecido entre ellas, era la sinceridad.
Costó mucho medio recuperar una normalidad que ya nunca lo
sería, pero de alguna manera a Adela le sirvió para ir haciéndose a la idea de
que aquella historia que le había devuelto las ganas de vivir, también se
acabaría.
Con el dolor a cuestas, decidió que en esta ocasión no se
hundiría, que afrontaría la pérdida viviendo un duelo racional… si es que el
dolor puede llegar a serlo. Al menos lo intentaría, pensó.
Pero las cosas muchas veces van mas allá de lo que nosotros
creemos o queremos creer.
Pocos días después , Carmen
le enseñó la foto del que ocuparía el puesto que había creído suyo.
La sangre se congeló en sus venas y el aire dejó de entrar
en su cuerpo, que por unos segundos pareció desaparecer. El de la foto era
Carlos. Mas mayor, con menos pelo, con más grasa… pero él. El mismo que hundió
su vida se convertía ahora en el elemento imprescindible de su nuevo naufragio.
En ese momento no lloró, no pudo. Ya habría lugar para las
lágrimas. Pero lo que sí tuvo claro, era que por segunda vez en su vida, un
hombre, el mismo hombre, destruía su existir.
La guerra contra nosotros mismos llegaba a su fin. De los diversos frentes nos llegaban partes de guerra falsos augurando una victoria. Las tropas del enemigo lo controlaban todo y estábamos perdiendo la fe, como se perdía el sol en el ocaso del día. La derrota más reciente, la de la razón contra la sinrazón, había minado la moral de nuestras tropas.
Nuestros antiguos héroes, los valores de antaño, hacía tiempo que estaban enterrados, pero lo más preocupante era que el campo de batalla, el planeta Tierra, estaba también en peligro de extinción, por culpa de los seres humanos sin distinción de bando. En el cielo, nubes cargadas de radiactividad sobrevolaban nuestras cabezas y en la tierra, la violencia y los rituales satánicos hacían tambalear nuestros pies. Mucha gente, a favor de lo bueno que hay en nosotros, vio en la oración la única respuesta ante la magnitud que habían cobrado los hechos. Yo también rezo, rezar es el camino más corto hacia el bien, pero parecía que Dios se hubiera olvidado de nosotros. Entonces me armé de valor y decidí hacer el viaje más audaz que había hecho en mi vida: El viaje hacia el corazón. Sólo había una persona que sabía cómo llegar: Teodoro el Ermitaño. Preparé un poco de comida, agua y algo de ropa y emprendí el viaje hacia la Fuente del Avellano, en el Sacromonte, donde había oído que lo vieron por última vez. De camino hacia allí paré a dormir cerca de una cascada en Vélez Benaudalla. En medio de la noche apareció un ser con la cara deformada, mitad carnero, mitad humano. Me despertó dándome un susto de muerte y defendiéndome con una ramita prendida en el fuego de mi hoguera, lo exhorté a que me dejara. Pero él decía: «No seas tonto ¿Dónde vas? Todo está perdido. Ven conmigo». Yo seguí alejándolo y por fin desapareció en la oscuridad de los montes.
A la mañana siguiente continué mi camino y otra vez me sorprendió la noche casi llegando a Granada, en el Suspiro del Moro, una colina donde dicen que Boabdil lloró la pérdida de su reino. Allí volví a acampar y yo también lloré la pérdida del mío. Esta vez me quedé dormido machete en mano. Durante mi sueño noté que algo me estrangulaba, desperté y en medio del pánico sentí cómo una bicha enorme me retorcía el cuello diciendo: «No te puedo dejar ir a ver a aquel loco ermitaño». No sé cómo pude, pero me liberé de su abrazo, me levanté y le aplasté la cabeza para salvar mi vida y nació de nuevo el día y me puse en marcha hasta la sagrada colina: el Sacromonte de Granada. No me fue difícil oír hablar de Teodoro, todo el mundo lo conocía pero nadie sabía cómo dar con él. Al llegar a un viejo olmo oí la tímida voz de una fuente. Me encontraba justo a los pies de la Alhambra. Mientras allí arriba se hablaba de lujo y glamour, aquí abajo, a los pies del viejo Alcázar, esta hermosa fuente susurraba un lenguaje cargado de humildad y sencillez que, no sólo aplacaba la sed del viajero, sino que también aliviaba la mente y el espíritu con su dulce y continua melodía. Al beber de sus aguas se abrió un hueco en la pared y oí que alguien me llamaba: «Iñaki ven», la voz no me dio miedo, todo lo contrario, caló en mi alma de tal modo que entré en la ladera del monte, aun sabiendo que podía acabar allí, atrapado para siempre. Pero no se cerró y continué el camino. La luz del sol me seguía a todas partes y no me dejaba jamás, a pesar de andar cientos de metros por aquella caverna, hasta el mismo buche de la montaña. Al llegar a un pequeño estanque, tan bello que me pareció estar en el cielo, apareció un barbudo harapiento que se presentó como Teodoro y me dijo: «Déjate llevar por el camino del corazón cuando este tenga un propósito bueno como el que hoy te trae hasta aquí. El rencor no lleva a ninguna parte y acaba con la destrucción del ser. No te fíes de los falsos ídolos, tan sólo de tu fe. La que te lleva a creer en un mundo mejor, la que te arrastra por encima de las cosas materiales hacia el espíritu y llena de sosiego el corazón. No habrá paz en el mundo si no hay paz en el alma. Aprende a perdonar, amar, andar con el corazón y no sólo con las piernas».
Entonces el ermitaño abrió una compuerta y una enorme luna nos dio la bienvenida al Patio de los Leones. Tras andar un rato por los palacios nazaríes, entre resplandores, me di cuenta que la luz que me había seguido a todas partes ya no estaba. Teodoro se detuvo, alzó su mano, miró al cielo con ternura y se despidió diciendo: «Oh Señor Jesús, apiádate de mí que soy un pecador». Así emprendí el maravilloso viaje hacia mi corazón, una expedición que nunca termina y cuyo destino es el viaje en sí. Un trayecto a través de seres deformes y ermitaños, de opulencia y fuentes sencillas, de soles y lunas (que brillan pero no calientan).
En éstos días acaban de “exhumar” -¿se dice así, no?- a D. …………, no recuerdo quién…
Dice el refrán: “el pueblo que olvida su historia, está condenado a repetirla…”- ¿han probado ustedes a preguntarles a sus vástagos quien fue éste señor?, Y yo, me pregunto: ¿Cuál ha sido la respuesta? -no sé, pregunto- ustedes dirán….
Pero vamos a lo que vamos,
que también se suele decir: “han removido a alguien…”- y como no, toda España
pendiente, unos por uno o varios motivos, y los otros por otro o varios motivos…
el caso se resumen en que todos, a fin de cuentas, pendientes…
Es a lo que yo voy, esto da
que pensar:
Este hecho, tapa lo que ahora mismo está aconteciendo en Cataluña; a la par, los incidentes tapan la “crisis” -la que se ha ido y la que vaticinan que va a llegar-. La “crisis”, tapa los chanchullos, los que ha habido, los que hay y los que se prevén…
Y así, podríamos seguir con
la cadena de “tapas”…
Como oía estos días en una conversación, también se han publicado los datos del paro… y alarmantes, asustantes- ¿existe ésta palabra?, no lo sé, -pero miedo da- pero me vuelvo a preguntar: ¿se ha fijado alguien en ellos? ¿alguien los ha valorado?, seguro que no… y eso, que estamos en preinicio de elecciones. Donde todos deberíamos “castigar/premiar” a quien lo haya hecho “mejor/peor».
Por otro lado, también es
noticia de primera página el número de “no” contratados, o mejor dicho: “no
cotizantes” a la seguridad social, mientras siguen desarrollando su labor…
¿No les parece penoso? ¿no
les parece alarmante?… pues no, todos somos conscientes, todos, cuando menos,
colaboramos en éste montaje, todos somos participes, unos por prestarnos a
ello, y otros por hacer oídos sordos a éste clamor.
Al igual que me parece cuando menos llamativo que los señores de la Inspección de Trabajo, vuelvan por sus fueros y usen la prensa para darse, precisamente eso: buena prensa, por su trabajo. Un trabajo que deberían ejercer, creo, con un poquito más de interés, ¿o no?. ¿Qué tal estando más a pie de obra -como se suele decir-.
De otra parte, dejando a un
lado estos problemas, digamos, más generales, más nacionales, más….. menos
directos con nosotros, digamos.
Y por hablarles algo de lo nuestro, más local, algo más cercano:
Se dice en los mentideros -más o menos oficiales- la jugada que se podría estar realizando en el Ayuntamiento, en la dirección me refiero, parece ser como se dice en el fútbol: “una jugada de pizarra”.
A saber, ha habido dos nuevos fichajes en las concejalías, y según, el nuevo panorama, solo faltaría que se anexionara un candidato más, para poder «defenestrar” -aviso, que puede no ser la palabra correcta, pero es la que más suave me parece, en este momento- a uno de los candidatos “colocados”… ¿será esto cierto?, el posible candidato a anexionarse se rumorea quien podría ser…
O ¿VOX no lo suponéis? -más pistas ya….-.
No quiero volver a hablar de la calle “Crema”, cambiando de tema -mi especialidad, según parece-, no quiero volver a reincidir en la ausencia de marquesinas en las diferentes paradas que el autobús tiene señalizadas… no quiero señalar, el fallo de calculo, que al parecer han tenido en el acceso a la calle, desde calle Santísimo, de algunos autobuses, entre ellos, el de una asociación de descapacitados, que cuando no le estorba la barandilla colocada, le estorba la farola, le estorba la acera… vamos que al final opta por no pasar por allí, o buscar soluciones alternativas….
Otra cosa, quisiera desde
aquí, señalarle a un lector, que cuando alguien tiene a alguien que le escribe
los textos, al otro alguien, es decir al que escribe, se le denomina: “negro”;
y decirle que NO, yo no tengo ninguna “negra”; si bien es cierto que tengo a
una Morenaza que me encanta, me ilusiona y me anima; un abrazo, al lector por
supuesto.
Un saludo. ¡Ah! y por favor, no lo olviden… INTERACTUEN…
EL BAÚL DE LAS EXPERIENCIAS. “Abriendo el corazón se cambia el mundo”.
Víctor Corcoba -escritor-
En este baúl de experiencias que vamos recogiendo a lo largo de nuestra vida, y que nos ayudan a madurar, nos conviene activar el gozo de los andares, por muy adversas que nos parezcan las circunstancias que nos acorralan; pues al fin, lo trascendente es no darnos por vencidos jamás. Creo que la especie humana tiene que recuperar el vínculo humanitario y confiar más en sí misma, cuidarse mejor y considerarse más, defender la dignidad de todos y para todos, a pesar de las muchas dificultades y obstáculos que se hallen en el camino. La esperanza en el cambio de actitudes no podemos perderla. Sin duda, en nuestra labor colectiva en pro de ese espíritu armónico que anhelamos, haríamos bien en recordar el ejemplo de aquellas gentes que nos precedieron, con sus llamamientos en favor de la unidad, máxime cuando la sed de venganza y el discurso del odio están cada vez más presentes en todo el mundo. Cualquier tipo de cultivo interno, ya sea a través de la ciencia o del arte, constituye un signo sublime de ilusiones para toda la humanidad. Así debemos verlo y participarlo. En consecuencia, no podemos caer en la desesperación por muy oscuro que veamos el túnel. Desde luego, nuestro empeño ha de ser el de la acción siempre. Todos tenemos el deber de activar otros propósitos más compasivos, de compromiso con la libertad, la paz y la justicia social. No hay un testimonio más explicito que el Holocausto, de cómo el rencor y el resentimiento racial puede conducir al genocidio y a la destrucción de las sociedades. Por tanto, es menester no legitimar la intolerancia, la discriminación, y proceder a tomar todas las medidas apropiadas para que estas inhumanas hostilidades cesen.
Sea como fuere, la ciudadanía en su conjunto, con sus culturas y credos, no puede permanecer pasiva ante esta fiebre deshumanizadora, tan destructiva como cruel, y ha de empezar a discernir con un pensamiento crítico, con la empatía sustentada en los derechos humanos para ser resistentes a estas ideologías extremistas, que nos dejan sin palabra, en un mundo cada día más castigado por unos dominadores injustos. Resulta público y notorio, sin embargo, que nuestro linaje a lo largo de su historia demostrase en múltiples ocasiones capacidad suficiente para ausentarse de cualquier atmósfera que generase incertidumbre, potenciando la justicia y operando mancomunadamente, pues solo así se pueden promover libertades fundamentales y derechos humanos, y al hacerlo, ya estamos fortaleciendo nuestros pueblos y construyendo un futuro mejor para todos. Hemos rechazado dictaduras y hemos forjado sistemas democráticos plenos y dinámicos. También hemos criticado hechos violentos y, bajo el activo reconciliador, hemos sido reconducidos a otros ambientes más sosegados. De igual modo, hemos sancionado a los responsables de daños medioambientales y reparado jurídicamente a las víctimas. No estamos para cruzarnos de brazos, es cuestión de que nos protejamos unos a otros, incluso mediante la labor de las instituciones internacionales de derechos humanos. A propósito, se me ocurre recapacitar sobre la iniciativa para cuidar el propio hábitat, que opera en el marco del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el PNUMA, y que aglutina a centenares de empresas de todo el mundo. Esto es un claro ejemplo de que sus contribuciones a las economías “verde” y “azul” serán fundamentales para la consecución del desarrollo sostenible, del que tanto se habla en los últimos tiempos. Indudablemente, tenemos que aprender a ver la vida mirando espacios abiertos y a no tener miedo a expandirnos. El mundo se cambia abriendo el corazón, sumando pulsos, escuchándonos más, acogiéndonos sin distinción alguna, compartiendo sabidurías; viviendo distinto, en definitiva, junto a los demás.
El repensar sobre los días, la valoración y las enmiendas, los juicios y las evaluaciones; no son prácticas vacías, que la conciencia pone en movimiento, sino modos de ejercitar el intelecto con nuevos observaciones. Observarse y observarnos, es ganar terreno y conciencia de que la vida hay que tomársela con sentido garante, que es lo que verdaderamente nos hace avanzar con gestos significativos de hacer crecer una mentalidad y un estilo que resguarde prejuicios, exclusiones y marginaciones, favoreciendo una efectiva concordia entre análogos, en el respeto de la diversidad, apreciada como valor. Por consiguiente, toda vida vivida nunca es un fracaso, pues la experiencia de haber convivido, de tejer relaciones que dan vida, ya es por sí mismo una cátedra vivencial. La globalización ha llegado. Ahora nos falta conseguir que nadie quede encerrado en su espacio, anclado en su aislado territorio. El futuro se construye entre toda la humanidad. Hay que traspasar los conceptos, volver a reiniciarse bajo esa red virtual de latidos, donde los lenguajes sumen abecedarios fecundos, que contribuyan en hacer lo que sea necesario para activar el entendimiento entre la ciudadanía y nuestra común casa planetaria. Al fin y al cabo, son las pequeñas acciones cotidianas de cada cual, realizadas en su vida diaria, las que contribuyen a alcanzar que la humanidad se hermane, con acciones concretas. Actividad que nos permitirá dar el salto a esa transformación de las economías con más alma. Porque unidos armónicamente, es el único modo de poder hallar la fuerza para salir adelante siempre.
Julio Rodríguez volvió a la docencia universitaria, pero el gusanillo de la política ya le había picado y en 1977 funda como vicepresidente un nuevo partido político: Acción Regional, estableciendo muchas de las bases de lo que luego fue Alianza Popular y posteriormente Partido Popular. Mientras tanto, Adolfo Suárez amnistía a los asesinos de Carrero Blanco y pide por ello perdón a los hijos del presidente asesinado, con quienes tenía una buena amistad. Suárez tampoco hizo nada para sacar una confesión al etarra Argala y tras su asesinato se perdió la última posibilidad de conocer quien fue el traidor que le dio la información sobre los movimientos del presidente a ETA, en la intrigante reunión mantenida en el Hotel Mindanao. Ambos hechos, por parte del gobierno de Suárez, a mi padre no le gustaron nada. En 1978, Hassan II decide anexionarse Ceuta y Melilla y Suárez le amenaza con utilizar la fuerza atómica, la cual, como ya he comentado, España disponía de sobra pero nunca había probado. Mientras tanto, mi padre seguía representando a España en numerosos congresos científicos internacionales. Es muy posible que alguien cercano al gobierno de Suárez pensara en él. Don Julio conoce ya Chile. Está dando, a menudo, conferencias en la Universidad Católica, ha firmado importantes acuerdos con dicho país siendo ministro y conoce bien el territorio. Mi padre aterriza por última vez en Santiago de Chile y, estoy seguro, aunque es una opinión personal (después de muchas horas de investigación) con un importantísimo encargo bajo el brazo: tantear el terreno para que España pruebe la madre de todas las bombas, en el desierto de Atacama. Mi padre, antepone de nuevo el patriotismo a su comodidad, ideología y ambiciones personales y no piensa en Suárez, ni en Juan Carlos I, sólo piensa en servir a España. Pero el lobo chileno abría su boca esperándole al acecho, pues veían como un peligro al amigo y colaborador del gobierno del depuesto Allende, ex ministro de Carrero Blanco y de nuevo representante, por segunda vez, del ambicioso plan español: ser potencia nuclear. Mi padre, que además era el mayor experto en minerales que había en España y quizá en el mundo, era un intruso y a la CIA no le hacían gracia sus idas y venidas a las minas de Chuquicamata, de alto contenido en Uraninita, de donde se extrae el uranio, material que se utiliza para la fabricación de una bomba atómica. En mi opinión, Pinochet, socio de Estados Unidos y de Reino Unido (muchos de los aviones que atacaron las Malvinas salieron de suelo chileno) a instancias de la CIA, ordena al general Odlanier Mena, jefe de la CNI (Central Nacional de Inteligencia y antigua DINA) acabar con mi padre. Posteriormente este general fue declarado culpable por crímenes de lesa humanidad en 2013 y acabó suicidándose. España se hubiera convertido en un peligro para EEUU si controlaba la bomba atómica y ese plan no entraba dentro del sueño americano. El miércoles 24 de Enero, mi padre intenta coger un avión desde Santiago de Chile a Madrid, pero se encuentra mal. Llega a la clínica Santa María por su propio pie. Esta clínica durante la dictadura de Pinochet, tiene un oscuro pasado de muertes sospechosas que inunda sus pasillos. ¿Quién iba a predecir que seis años antes, en 1973, Pablo Neruda y posteriormente en 1979, el ¨ministro poeta¨ (así llamaban algunos, jocosamente, a mi padre por su afición a la poesía) iban a fallecer ambos, de manera extraña y similar, en el mismo hospital? ¡Neruda! El poeta favorito de mi padre. En la madrugada del domingo 28 de Enero de 1979, Don Julio fallece en extrañísimas circunstancias y es embalsamado inmediatamente, evitando así cualquier examen forense por parte de mi familia (mi madre y mi hermano Julio, acababan de coger un vuelo de Rio a Santiago de Chile, procedentes de Madrid) A mi padre se le diagnostica una ¨sepsis¨, enfermedad en la que, cuando el resultado es fatal, el único diagnostico etiológico posible es a través de una autopsia. Alguien se ocupó, esmeradamente, para que esa posibilidad no se produjera. Al cabo de unos días recibimos una llamada en nuestro domicilio de la Calle Bailén en Madrid. Un señor pregunta por Mariperta, mi madre. ¨Le llamo de Casa Real ¿Usted cree que a su marido le han asesinado?¨ y ella responde: ¨Nadie se muere por un dolor de riñón¨. ¨Gracias por su contestación y recuerde, esta conversación nunca ha existido¨. Estoy firmemente convencido. El último intento de España por convertirse, de nuevo, en una nación temida y honrada, se desvaneció cuando, Julio Rodríguez Martínez, exhaló su último suspiro. Nunca más, España estuvo tan cerca de ser una gran potencia nuclear.
El agua caía a raudales sobre una
tierra tan ahíta de ella, que era incapaz de absorber ni una gota más. El cielo
había abierto sus compuertas y expulsaba de sí, con una rabia contenida, toda
el agua que durante los últimos años se había negado a compartir. Lo hacía con
rabia, con furia.
No era la primera vez que ocurría,
pero sí la primera que coincidía con la erupción del volcán. Elevado sobre el
lago, se erguía orgulloso el viejo pináculo, que a pesar de llevar tanto tiempo
inactivo, parecía haber despertado de su letargo. Y eso era lo que imprimía a
la escena un marcado carácter apocalíptico. El fuego avanzando lentamente por
la ladera del volcán, y la lluvia fundiéndose en él, sin conseguir apagarlo.
Todo ello acompañado de unos
vientos huracanados que rugían ante la
atemorizada población que habitaba las fértiles tierras en torno al lago.
El viejo pueblo de los tujiles
andaba con el alma en los bolsillos asustado ante la ira de los dioses.
Bien es cierto que tras la llegada
de los españoles, sus dioses se habían tenido que esconder ante la furia con la
que los barbados invasores imponían a los suyos, pero todos sabían que tras la imagen de la que ellos llamaban
Virgen, se escondía su diosa Inab, y que a pesar de siglos de sometimiento a
los dioses extranjeros, no había perdido su poder, ni su influencia sobre las
gentes.
Es más, en los últimos tiempos, la
relajación en las costumbres religiosas, habían devuelto protagonismo a esos
antiguos cultos, que lejos de apartar a los católicos, como en su día ellos
hicieron, se mezclaron, creando una extraña devoción que unía lo esencial de
ambas creencias, aunque en muchas ocasiones fuesen abiertamente antagónicas.
Por eso los más ancianos del lugar
decían que la tierra había enfermado y que solamente había una medicina capaz
de curarla, la sangre humana.
Desde el principio de los tiempos,
sus antepasados le habían ofrecido sacrificios, pero la nueva religión lo
prohibió tajantemente, llamándolos bárbaros por ello… cuando dentro de los nuevos ritos se comían y
bebían la sangre de su dios.
María, la nieta favorita del viejo chamán, era la transmisora de los antiguos conocimientos, por nacimiento y por don, ya que las señales que había en el cielo el día que llegó a este mundo así lo auguraban. Ella sabía interpretar las señales de los dioses y desde su más tierna infancia, así lo había hecho.
Pero María también había estudiado
el saber de los blancos, su inteligencia y su predisposición para el estudio,
habían hecho que Sor Margarita se fijase en ella y consiguiese para su pupila
una beca universitaria, convirtiéndose así en la primera mujer de su pueblo con
un título
Compaginar los ancestrales
conocimientos de su gente, que se autodenominaban a sí mismos los hijos del
sol, con los que iba aprendiendo en su
camino, le fue muy fácil. Ella simplemente sabía que algunas cosas existen y
que ni la razón, ni ninguna ciencia, pueden explicarlas o negarlas.
Pero cuando escuchó de labios de su
abuelo la supuesta exigencia terrena se asustó. Hacía siglos que esa costumbre,
sin ninguna duda la más salvaje e irracional de los suyos, había pasado a la
historia, no entendía porqué el abuelo se empeñaba en resucitar la peor herencia de sus ancestros.
Tenía que hacer algo, no porque
temiese que su abuelo llevase a la práctica lo que tenía en mente, ni mucho
menos, sino porque sabía que si esa idea
empezaba a circular entre los suyos, víctimas de una sociedad que se empeñaba
en relegarlos a la miseria, podría llegar hasta algún exaltado que decidiese llevar
a la práctica, lo que supuestamente los dioses clamaban.
Consultó los pronósticos de los
expertos y lo que no podía imaginar, era que iba a ser el mismo cielo quien le
enviase la respuesta que andaba
buscando: Al día siguiente estaba revisto un eclipse solar y precisamente sería
en la región sagrada de sus antepasados
donde más fácilmente se vería.
Así fue como encontró la solución,
le dijo a su abuelo que había consultado las señales y que estas le dijeron que
sería el sol, su padre, quien le daría la respuesta. Si estaba de acuerdo con
el sacrificio, saldría de entre las nubes que en los últimos días se empeñaban
en cubrirle. Si no era así, una sombra aún mayor se ceñiría sobre él.
Los ajenos a los descendientes de
los hijos del sol, pensarían que esta había sido apenas una feliz coincidencia,
pero María sabía muy bien que las coincidencias no existen y que en el plan
divino, ese eclipse estaba ahí para cumplir una misión determinada, que no era
otra, que devolver la paz a su gente.
La Plataforma 25N y 8M (Plataforma contra la Violencia de Género 25 de Noviembre y Plataforma 8 de Marzo) de Granada condena y muestra su más absoluta repulsa e indignación por el asesinato machista de nuestra vecina de La Zubia.
La Plataforma contra la Violencia de Género 25 de Noviembre y la Plataforma 8 de Marzo de Granada, manifiesta su más absoluta condena y repulsa ante el último feminicidio en nuestra provincia este domingo 20 de octubre en La Zubia, mostrando también nuestra solidaridad con la familia y amigas y amigos de la víctima.
Nos sumamos a todas las mujeres y a todos los hombres que hoy han manifestado su condena por este nuevo feminicidiio, reiterando las exigencias que venimos reclamando de manera insistente en estos últimos tiempos. Esta Plataforma 25 de noviembre sigue llamando a la concienciación y movilización social y sigue instando a todos los partidos políticos a que incluyan este grave problema social como prioridad en su agenda política. Exigimos que se garantice la dotación presupuestaria adecuada y suficiente para dar cumplimiento a las medidas legislativas de prevención de la violencia de género y de protección y recuperación de las víctimas.
NO a los recortes presupuestarios como el que parece previsto en los nuevos presupuestos del Gobierno andaluz para los pisos tutelados. Exigimos servicios públicos que garanticen el acompañamiento de las victimas eficiente y efectiva a lo largo de todo el proceso que conlleva la separación del maltratador.
Exigimos que se garantice la aplicación inmediata de las medidas contenidas en el Pacto de Estado y en la Ley Integral contra la Violencia de Género que a fecha de hoy no se han implementado, la sanción de su incumplimiento y la exigencia de responsabilidades. Exigimos que se garanticen los medios más adecuados para sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre la violencia de género como un problema público, que atenta contra nuestro sistema de valores y contra los derechos fundamentales de las mujeres, visibilizando todas las violencias machistas en campañas dirigidas a toda la población y no sólo hacia las víctimas.
¡¡NOS QUEREMOS VIVAS!! ¡¡ERRADICAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO ES COSA DE TODAS Y DE TODOS!!
– PLATAFORMA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO DE GRANADA 25 NOVIEMBRE – PLATAFORMA 8 DE MARZO DE GRANADA