Fallece Juan Pérez, un luchador incansable: «Nos queda su ejemplo. Nos queda su compromiso»
Agustín Martínez -Periodista-
Granada amanece hoy más triste, más huérfana, más pequeña. Se ha ido Juan Pérez, y con él se apaga una de esas luces que no hacen ruido, pero que alumbran generaciones enteras. Un hombre en el buen sentido de la palabra bueno. Un luchador incansable. Una fuerza de la naturaleza cuya energía parecía inagotable, cuyo compromiso no conocía descanso.
Juan fue alguien comprometido desde que tuvo uso de razón. Comprometido con su gente, con su tiempo, con sus ideas. Siempre desde posiciones de izquierda, siempre desde la coherencia, siempre sin pedir nada a cambio. Creía en la justicia social como otros creen en el amanecer: con la certeza de que, por difícil que sea la noche, hay que trabajar para que llegue la luz. Y trabajó, vaya si trabajó.
Enamorado de la comunicación, hizo de la palabra y del micrófono una herramienta de transformación. Desde sus primeros pasos en Radio Juventud hasta su presencia en 7TV, pasando por Localia y las páginas y los micrófonos de La Voz de Granada, Juan entendió que comunicar no era solo informar, sino acompañar, remover conciencias, dar voz a quien no la tenía.
Su vocación no era una profesión: era una forma de estar en el mundo. Pero si algo definió su trayectoria fue su amor profundo por Granada y por su cultura. Fue uno de sus promotores más valientes, un agitador imprescindible, alguien capaz de tender puentes entre creadores, colectivos y ciudadanos.
Allí donde había una iniciativa cultural, allí estaba Juan. Y si no la había, la impulsaba. Creía en el poder transformador del arte, en la cultura como herramienta de dignidad y como espacio de encuentro. Su generosidad fue legendaria. Nunca negó ayuda a quien la pidió. Nunca dio la espalda a un proyecto ilusionante. Siempre encontraba tiempo, siempre encontraba palabras de aliento, siempre encontraba la manera de sumar. No entendía la vida de otra forma que no fuera compartida.
Con la marcha de Juan, Granada pierde a una persona insustituible. Pierde una conciencia crítica, un corazón inmenso, una voz firme y honesta. Pierde a alguien que no se conformaba, que no miraba hacia otro lado, que creía que el mundo — y su ciudad— podían y debían ser mejores.
Nos queda su ejemplo. Nos queda su compromiso. Nos queda la huella profunda de su bondad y de su lucha. Y nos queda, sobre todo, la responsabilidad de estar a la altura de lo que él nos enseñó: que vivir es comprometerse, que comunicar es servir, que la cultura es resistencia y que la generosidad es la forma más alta de la política.
Descansa en paz, Juan. Granada no te olvidará, porque como escribiera Miguel Hernández
Nosotros somos hijos del amor supremo, pero la providencia misma nos hace semejantes a ese fuego inspirador del verso y a la conjugación rítmica de los níveos deseos, que es lo que forma y conforma la nueva alianza. El Creador es el autor nuestro, pero nosotros somos sus criaturas. Con la venida de su Hijo, que también se hace carne humana, Dios nos hace renuevos, elevándonos a su gloria, a pesar de nuestros pesares y de nuestra fragilidad.
Nada nos puede separar de este vínculo místico, que además une y reúne la lírica perfecta, gracias al soplo vivificante del espíritu. Bajo esta perspectiva, la primera actitud que hemos de cultivar es el silencio para la escucha, la constancia y la paciencia para enmendarnos y, que así, pueda penetrar la luz en nuestras mentes y corazones.
De ahí la necesidad de practicar menos culto al cuerpo y más interiorización de uno mismo, mediante un persistente y continuo espíritu orante, que nos aleje de esta mundanidad que nos ahoga con la posesión y el deseo de dominar, hasta dejarnos hundidos en la maldad, alejándonos de nuestra propia métrica paradisíaca.
La cercanía del pulso no puede distanciarse de la tonada que nos reconstituye comunitariamente. Necesitamos como el comer, volver a nosotros mismos, regresar al oleaje meditativo y a la reflexión, con el apego cristalino del ser y del estar. Ojalá aprendamos a reprendernos, a contemplarnos entre sí y a compartir latidos. Amistades que son verdaderas nadie las puede desconcertar, su concierto es una entrega generosa de ternura.
Ojalá asimilemos el diálogo del amor y la amistad y nos despojemos de otros intereses mundanos. Hoy más que nunca necesitamos un mundo repoblado de esa energía piadosa, que nos injerte de una vibración de alta frecuencia, que es donde habita el gozo y la felicidad. De lo contrario, dejaremos de existir, porque no podremos ni asistirnos a nosotros mismos.
Naturalmente, sin una vida armónica nada tiene sentido; y esto se alcanza, liberándonos de lo material, que es lo que nos oscurece el olmo del alma, impidiéndonos reencontrarnos con el ancestral ritmo para el que hemos sido creados en comunión y en comunidad de timbres. No olvidemos que, la amistad como el amor, es la sal de la vida, un consuelo para no ser un desierto.
Con razón, yo siempre me digo a mi mismo, mi patria son los amigos y los etéreos reinos se ubican en el corazón de la bondad y verdad, que es lo que nos enternece y eterniza. Pues eso, hagamos de nuestro ser un ser que saber estar, latiendo dentro del ser querido, para saber amar y donarse. Riamos juntos, entonces, ¡amigos!
El espigón de la Punta del Santo, -que no es Punta del Santo para los pescadores- siempre ha sido la Punta de la Glorieta
Fotografía del puerto años 60, publicada en el libro escrito por Jesús González y Domingo López, sobre el puerto motrileño.
Cuando el 21 de octubre del 1908 se empezó a construir el dique o espigón de poniente del puerto de Motril, que se terminó en julio de 1912, la parte del barrio El Varadero de Motril que quedó fuera de la protección del puerto la tuvieron que proteger con una escollera horizontal sobre la playa conocida como la Playilla Chica (dónde en la actualidad se encuentra el puerto pesquero) porque la mar empezó a entrar en el barrio, los temporales de mar, al encontrar resistencia en la escollera la erosión se trasladó a la playa contigua.
La playa de las Azucenas a lo largo de su historia fue perdido arena por los temporales de mar y destruyendo las tierras de cultivo que lindaban con la playa un agricultor ya mayor contaba que cuando él era niño su finca tenía 50 marjales y que solo le quedaba 5 la mar se llevó 45 marjales, a un trozo de la playa de las Azucenas le hicieron varias escollera horizontales pero la erosión se pasó a otra zona de la playa de las Azucenas. Con el tiempo donde estaba las escolleras se construyó el nuevo puerto comercial de Motril; para construir este puerto tuvieron que prolongar el antiguo espigón de poniente a los pocos años justamente en la madrugada del día de la cruz del 2004 un temporal de mar del Sur unido con una pleamar destruyó todo el muro del nuevo espigón.
Este espigón causaba grandes resacas hasta el punto que algunos patrones de pesca se quejaron, la resaca se producía porque ese espigón se hizo sin la protección de una escollera como todos los espigones lo llevan es ese factor también contribuyó a la destrucción de dicho espigón.
A continuación vamos a describir todas las zonas de la playa que empieza a la parte oeste del antiguo espigón del puerto, la playa de los perros que terminan en el límite de la playa de Salobreña junto al hotel Impressive. El espigón o dique de poniente del puerto de Motril se empezó a construir el 21 de noviembre de y se terminó en julio de 1912. En el año 1959, una madrugada se levantó un temporal de mar del sur coincidiendo con una pleamar que produjo grandes daños en el espigón de poniente llegando a destruir el morro o punta de este, y también partió el espigón por su parte central, por donde entraban las grandes olas al antiguo puerto hundiendo un barco pesquero y causándole graves daños a otro.
Siguiendo el recorrido, desde el espigón a la parada del autobús que baja a la playa, la del Cable, después le sigue la playa de Poniente antiguamente conocida como la playa de las chozas: era un barrio de chabolas que estaba en la misma playa que también se inundó a lo largo de su historia muchas veces por los temporales de mar, algunas veces tenían que salir los vecinos con el agua a la cintura para refugiarse en el colegio Ave María.
Esta playa terminaba donde en la actualidad están los camping, la parte final de la playa de las chozas era conocida como el pelaillo, después estaba la playa de Río Seco donde en la actualidad está playa Granada, a continuación de la playa del Río seco estaba la playa de La cagailla que terminaba en el límite de la playa de Salobreña, justamente concluía en la vereda de los pescaeros, concretamente a la parte oeste del hotel Impressive.
Al cruzar la verea de los pescaeros, ya en la zona de Salobreña, la playa también de la cagailla en la actualidad Punta del Río, que llegaba hasta desembocadura de río, como hemos dicho anteriormente, en el término de municipal de Salobreña. La playa salobreñera se estuvo regenerando por sí sola hasta que construyeron la presa de Rules que la mar fue avanzando y se metió en las tierras de cultivo.
Por lo general, todas las playas de Motril se regeneraban por sí solas hasta que empezaron a trasladar arena de un sitio al otro y la playa ya prácticamente se deshizo, cambiaron los fondos, cambiaron la fauna y la temperatura del agua; cuando estaban los vecinos defendiendo la construcción de un espigón, a uno de estos defensores un pescador ya anciano le dijo que lo más seguro que iba a ocurrir es que el espigón de la Punta del Santo iba a perjudicar a la playa.
El barrio de El Varadero también perdió su playa de las Azucenas a consecuencia de la construcción del antiguo espigón del puerto de Motril en 1908, con el paso de los años fue adentrándose en las tierras de cultivo que había a lo largo de toda la playa hasta que desapareció prácticamente.
El espigón de la Punta del Santo, -que no es Punta del Santo para los pescadores- siempre ha sido la Punta de la Glorieta. Dicho el espigón se está portando como todos los espigones que he relatado: en la costa de Motril se daña las playas que están al este de los espigones.
Son observaciones mías y de mis mayores.
Motril, a 16 de febrero de 2026
–Encarni García – Juan Antonio Gutiérrez Montes ‘El Niño La Nati’–
En el CXXI aniversario de la muerte del escritor Lewis Wallace, autor de la célebre novela ‘Ben-Hur’
Foto del general Lewis Wallace.
Hoy domingo, 15 de febrero, festividad de los Santos Faustino y Jovita (siglo II), hermanos mártires de Brescia (Italia), que fueron decapitados por orden del emperador Adriano, y Patronos de los solteros, en la séptima semana de 2026, se cumplen 121 años (miércoles, 1905) del fallecimiento de Lewis Wallace en su casa de Crawfordsville (Indiana – EEUU), de un cáncer de estómago cuando contaba 77 años de edad. Abogado, militar, político, diplomático y, sobretodo, escritor, es autor de “Ben-Hur: Novela de la época de Jesucristo” (“Ben-Hur: A Tale of the Christ” – 1880), la más vendida del siglo XIX. Lewis Wallace es enterrado en el Cementerio de Oak Hill (Montgomery County), donde su tumba está marcada con un obelisco de 9 metros de altura diseñado por Sidney Allen Speed (1846 – 1923) veterano de la Guerra Civil, alcalde de Crawfordsville y reconocido cantero.
Lew Wallace en 1903.
LEWIS WALLACE
Además de ser Héroe de la Guerra Civil Norteamericana, Gobernador del Estado de Nuevo México y, posteriormente, embajador en Turquía, este nativo (1827) de Brookville (Indiana, EEUU), fabrica y toca sus propios violines, dibuja y pinta con maestría, y posee 8 patentes para diversos inventos, incluyendo un carrete retráctil oculto en el mango de una caña de pescar. Pero es en la Literatura donde Wallace realmente deja huella.
Portada de «Ben-Hur A Tale of the Christ».
“BEN-HUR: UNA HISTORIA DE CRISTO”
En septiembre de 1876, Lewis sube a un tren en Crawfordsville con destino a una reunión de soldados de la Unión en Indianápolis. Viaja, en el mismo tren, un antiguo conocido, Robert Green Ingersoll (1833 – 1899), abogado, veterano de la Guerra Civil, líder político, orador y un reconocido agnóstico. Durante el viaje, ambos inician una conversación sobre la divinidad de Cristo y otros temas religiosos. Ingersoll, intenta convencerle con sus opiniones agnósticas. Wallace, que cree tener una base cultural sólida, se siente profundamente avergonzado al no poder defender el cristianismo de forma convincente y según dijo, “Me avergoncé de mí mismo, y me apresuro a declarar que la mortificación del orgullo que sufrí entonces… me llevó a la resolución de estudiar todo el asunto, aunque solo fuera por la satisfacción que pudiera proporcionarme tener convicciones de un tipo u otro”. Esta conversación le impulsa a estudiar por sí mismo la vida de Jesucristo. No para escribiruna novela, sino para comprender.Así comienza el viaje mental de Lewis al mundo de la Judea del siglo I. Al más puro estilode un abogado, se dedica a los libros: primero la Biblia, y luego todos los libros dereferencia sobre el antiguo Oriente Medio que puede encontrar. Lo hizo todo, menos ir aJerusalén. Años más tarde, cuando visitó Tierra Santa, puso a prueba su investigación y dijocon orgullo: “No encuentro ninguna razón para hacer un solo cambio en el texto del libro”.
Investiga y escribe la novela durante algo más de 3 años. Realiza la mayor parte de su trabajo bajo un haya de su residencia en Crawfordsville. “Examiné catálogos de libros y mapas, y pedí todo lo que pudiera ser útil. Escribía siempre con un diagrama ante los ojos: una publicación alemana que mostraba los pueblos y aldeas, todos los lugares sagrados, las alturas, las depresiones, los pasos, los senderos y las distancias”.
Lewis Wallace enmarca la historia a través de los ojos de un joven noble judío, Judá Ben-Hur, quien sufre traición, injusticia y brutalidad, y anhela que un rey judío derrote a Roma. El estilo literario de la novela es una combinación de romanticismo y espiritualidad, que es común en las novelas sentimentales del siglo XIX. Lewis dijo que escribió “Ben-Hur” como una manera de interpretar sus propias creencias acerca de Dios y de Cristo. También se ha asegurado que él, antes, había sido incrédulo y fue precisamente a través de sus estudios en documentos de la época para redactar su novela cuando llegó a la conclusión de que realmente existió Jesús de Nazaret.
Póster de 1899 del estreno en Broadway.
Lewis entrega en mano el manuscrito terminado a Harper & Brothers (Franklin Square – New York); está escrito en tinta púrpura y Joseph Harper lo elogia como “el manuscrito más hermoso que jamás haya llegado a esta casa. Un audaz experimento para convertir a Cristo en un héroe que se ha intentado a menudo y siempre ha fracasado”. Es publicada el viernes, 12 de noviembre de 1880. Muchos miembros del clero que son opositores de las novelas en general, a partir de “Ben-Hur”, cambian de parecer y su aprobación ayuda a que se convierta en una de las novelas “best seller” de su tiempo. La novela convierte a Lew Wallace en toda una celebridad; es solicitado para dar conferencias, conseguir apoyo político y ofrecer entrevistas periodísticas.
Un cartel de 1901 para una producción en el Teatro Illinois de Chicago.
La misma mañana en que el vigésimo presidente de los EEUU, James Abram Garfield (1831 – 1881) termina de leerla, escribe una nota de agradecimiento a Lewis y, en menos de un mes, le ofrece la Embajada en Turquía. El ex-presidente Ulysses S. Grant (1822 – 1885) confesó que estaba tan absorto en la historia que la leyó durante 30 horas seguidas. Y, la novela se hace tan popular, que es adaptada por el escritor William W. Young (1847 – 1920) como obra de teatro (“Ben-Hur”), estrenada el miércoles, 29 de noviembre de 1899, en el Broadway Theatre de Nueva York (calle 41). Es dirigida por Ben Teal (Benjamin Moses Teal, 1857 – 1917), y producida por Marc Klaw (Marcus Alonzo Klaw, 1858 – 1936) y A. L. Erlanger (Abraham Lincoln Erlanger, 1859 – 1930). El personaje de Cristo no es interpretado por ningún actor y es “representado como un rayo de luz de 25.000 bujías”. El espectáculo clave de la función de 1899 recrea la carrera de carros con caballos vivos y carros reales corriendo sobre cintas de correr contra un fondo rotatorio. La función, de 3 horas y 29 minutos de duración, es representada en su primera temporada 194 veces, hasta el jueves, 10 de mayo de 1900, y se convierte en un espectáculo de éxito que vende miles de entradas cada semana. Hasta abril de 1920 se representa en Broadway durante 18 temporadas no consecutivas. Las versiones internacionales del espectáculo se presentan en Londres (Inglaterra) y en Sídney y Melbourne (Australia) y a esa dramatización le siguen producciones cinematográficas en 1907, 1925, 1959 y 2016. Ben-Hur también ha sido adaptado a varios dibujos animados y un musical. Se considera que “Ben-Hur” es el libro cristiano más influyente del siglo XIX.
Cartel de la película Ben-Hur de 1959.
En el año de 1900, ya han salido de las imprentas 36 ediciones en inglés y se ha traducido a otras 20, incluyendo indonesio y braille. Llega a ser la novela más vendida en Estados Unidos, superando en ventas a “La cabaña del Tío Tom” (1852), de la escritora abolicionista estadounidense Harriet Beecher Stowe (1811 – 1896). Permanece como la novela más vendida hasta la publicación de “Lo que el viento se llevó” (1936), de Margaret Mitchell (1900 – 1949). “El odio, mantiene vivo al hombre”. Esas “famosas” palabras no aparecen en la novela del general Lew Wallace, pero sí en la película de la Metro – Goldwyn – Mayer, “Ben-Hur” (1959). Hubo una disputa sobre la atribución del guion, pero Karl Tunberg (1907 – 1992), Christopher Fry (1907 – 2005) o Gore Vidal (Eugene Luther Gore Vidal, 1925 – 2012) ponen esa frase en labios del patricio romano Quinto Arrio, interpretado por Jack Hawkins (1910 – 1973) cuando se enfrenta al esclavo de galeras Judá Ben-Hur, interpretado por Charlton Heston (John Charles Carter, 1923 – 2008).
La película cuesta a MGM 15 millones de dólares; le vale al Estudio un récord de 11 premios Óscar y es vista por 98 millones de personas en cines de Estados Unidos. Es la única película de Hollywood que figura en la lista oficial del Vaticano de películas religiosas aprobadas. El director de la MGM, Louis B. Mayer, quería autenticidad para la carrera de carros y ofreció un premio en efectivo de 100 dólares al conductor ganador. Por supuesto, ese final tendría que acabar en la sala de montaje y en su lugar se insertaría la victoria de Ben-Hur.
Escena de la película Ben-Hur de 1959.
William Wyler fue asistente de dirección en esa carrera de cuadrigas. Treinta y cuatro años después, dirigiría la versión sonora protagonizada por Charlton Heston, aunque Burt Lancaster, Rock Hudson y Paul Newman fueron los primeros en ser contactados para interpretar el papel principal. Newman declinó, alegando que no tenía las piernas para ello y Heston estaría tan estrechamente identificado con Judah Ben-Hur durante el resto de su vida que mantuvo décadas de correspondencia con el personal del Estudio Lew Wallace, intercambiando tarjetas de Navidad y cumpleaños. Finalmente, visitó el Estudio en 1983, sin pompa ni prensa. El Estudio exhibe con orgullo una foto tomada durante su visita; reposa frente al glorioso traje que Heston lució en la carrera de cuadrigas, en la que como es bien sabido, condujo él mismo y, según el guion, ganó con facilidad.
Estatua de Wallace en el Capitolio.
Colofón
La Sociedad Histórica del Estado de Indiana rinde homenaje a Lewis Wallace el martes, 11 de enero de 1910, con la inauguración de una estatua de mármol en la Colección del Salón Nacional de Estatuas del Capitolio de Estados Unidos en Washington D.C., obra del escultor Andrew O’Connor (1874 – 1941). Una copia en bronce de la estatua se encuentra instalada en los terrenos del Estudio de Wallace en Crawfordsville,
Las cosas no eran entonces como ahora, la vida ha cambiado mucho, mi calle estaba sin asfaltar como media ciudad y en el centro había un grande y eterno charco que llamábamos “La Piscina Alhamar”, en honor al nombre de la calle.
Recuerdo que aquel día, como era costumbre, yo esperaba en la placeta a que acabara mi madre de arreglarse. Y como de costumbre también, llegó el panadero con su recua de burros cargados con sus serones en los que llevaba los panes. El hombre tenía la santa paciencia de subirme en uno de los burros, darme una vuelta a la placeta y luego me regalaba un panecillo que muy contento devoraba de inmediato. No era hambre, era ilusión e inocencia.
Tendría unos cuatro años, puede que tres.
Al poco bajó mi madre, me tomó de la mano y fuimos hacia el centro. Junto a aquel gran charco que he comentado se encontró con alguien que no recuerdo, mientras, como el zanganillo inquieto que era yo en aquellos años, jugueteaba alrededor de las dos mujeres que cascaban tranquilamente.
En esto, vino una mujer, me saludó, dijo lo guapo que yo era y me tomó de la mano. Muy confiado, la seguí sin rechistar. Mientras, mi madre y la otra mujer seguían charlando sin darse cuenta de que me iba con aquella extraña calle arriba. Eran tiempos en los que nunca pasaba nada grave y los niños podíamos estar en la calle sin peligro. Yo seguía saltando y jugueteando inquieto cogido de la mano de esa amable mujer.
Fuimos a una casa donde me presentó a sus parientas. No fue mucho el rato que estuvimos en aquella casa, lo de llegar saludar, mostrarme, darme todas muchos besos y achuchones e irnos de nuevo a la calle. Todo sin prisa, tranquilamente, como dando un paseo.
Después (y son los recuerdos que me quedan más nítidos y que nadie pudo contarme porque los vivimos solamente esa mujer y yo), me llevó a una de esas tiendas de entonces, pequeñas, con el mostrador y las estanterías de madera, oscuras, gastadas por el uso, atiborradas de artículos pero muy ordenadas. El «puesto», como lo llamábamos, era un prodigio del almacenamiento, un tetris diríamos hoy día, tenía de todos los artículos posibles para comienzos de los 60, que eran muchos menos de los disponibles hoy día en cualquier supermercado de barrio. Perfectamente apilados en las baldas se podían ver amigablemente juntas unas alpargatas de esparto, sombreros de paja, garbanzos, lentejas, latas de sardinas y atún y hasta algún artilugio para el hogar. Una enorme bacalá colgaba de la cola en mitad del pequeño recinto, con signos claros de los trozos que ya se vendieron. En un rincón apiladas varias cajas de botellines de cerveza y una «jaula» de gaseosas Konga. Sobre el mostrador, una enorme balanza blanca, un molinillo de moler café y una bomba que sacaba el aceite de oliva de un bidón que se ocultaba bajo él. Era, en fin, un lugar lleno de aromas y sensaciones de las que permanecen en la memoria a través de los años y que te vuelven a llenar la pituitaria con el simple recuerdo. Y ¡una vitrina bajo el mostrador! que dejaba ver enormes tesoros para un niño. Un escaparate lleno de jugueticos de plástico, muñequitas de trapo con la cabeza de cauchú, figuritas de indios y vaqueros… y ¡una estrompetica! Menudo descubrimiento. Y aquella amable mujer diciéndome que escogiera lo que quisiera del escaparate. Por supuesto que escogí aquella hermosa trompeta de plástico verde con los pulsadores plateados. No había duda de que era el más valioso de todos los juguetes.
Lo que no ha quedado en mi memoria guardado es quién regentaba el puesto, puesto al que con algunos años más iba a hacerle recados a mi madre:
─Tráeme medio quilo de harina y te llevas la botella de vino que te la llenen.
Con mi cesto de rafia y unas monedas en el bolsillo me alargaba casi a diario hasta él.
Más contento que unas Pascuas con mi trompeta tuuuuuuuuuu tuuuuuuuu, soplando e incordiando por la calle, regresamos al lugar de donde me había tomado. De lejos vi a mi madre, se le veía desesperada, mi padre y dos policías de gris hablando con ellos. Me pareció extraño que mi padre estuviera allí, a aquellas horas estaba siempre trabajando. Porque mi padre trabajaba muchas horas, tantas que apenas lo veía entre semana. Nos acercamos y cuando mi madre nos vio de lejos, salió corriendo hacia nosotros, me cogió en brazos y le preguntó a la mujer que de dónde veníamos. Ella, con toda la tranquila y confianza del mundo respondió:
─Es que lo vi tan bonico y tan rubio que me dije, voy a llevárselo a mis hermanas que lo vean.
Si no es por los policías y mi padre, mi madre le saca los pelos de un puñado.
No sé qué pasaría con aquella mujer que por un rato movilizó a toda la policía de la ciudad buscándome. Pero imagino que a parte de una buena bronca, poco más, no eran tiempos de presentar denuncias cuando al final había sido más falta de dos dedos de luces que malas intenciones.
Y aquella estrompetica quedó plasmada en una fotografía, en la que estoy sentado encima de una mesa de camilla con mi trompeta entre las manos, como el que guarda un gran tesoro, y la cara de felicidad de la inocencia. Aún conservo la foto.
MIRAR CON CONFIANZA HACIA ADELANTE. “Haciéndonos familia, percibiremos que no estamos solos y que pertenecemos a alguien que nos ama, con el itinerario de la cercanía y del acompañamiento, máxime cuando la ley de la selva está sustituyendo al estado de derecho por todos los rincones del planeta”
Víctor Corcoba -Escritor-
La situación no es fácil, tampoco nunca lo ha sido, lo importante radica en saber reconducirse y en reorientarse para reconstruir nuestros propios andares vivenciales, con el estímulo de la esperanza, fruto del ejercicio continuo, situado en un buen hacer y en un mejor obrar cada amanecer. Indudablemente, somos seres de acción y reacción, en busca de un horizonte que nos cristalice humanamente. Para ello, es necesario decir sí a la vida, sí al amor, sí a los demás, sí a la educación, sí al deporte, sí al trabajo de cada día, con sus nuevas oportunidades, para una vida sana y saludable, que nos aleje de cualquier espiral de destrucción. Pensemos en esa juventud, que no estudia ni trabaja, entran en esa falta de perspectiva y, la primera oferta, son las dependencias al vicio y al vacío.
En consecuencia, hoy más que nunca, se precisa trabajar en la prevención de este tipo de desajustes, con una mirada integradora, uniendo vínculos y esfuerzos en favor de una existencia más fraterna, que es como se levanta el ánimo, tras las caídas. Saciar el hambre de verdad, en un mundo de falsedades, para dar sentido a nuestros pasos es algo trascendente; porque sin fundamento veraz, ni significados auténticos, se puede caer en la maligna ociosidad e incluso se puede fenecer. Haciéndonos familia, percibiremos que no estamos solos y que pertenecemos a alguien que nos ama, con el itinerario de la cercanía y del acompañamiento, máxime cuando la ley de la selva está sustituyendo al estado de derecho por todos los rincones del planeta.
Ciertamente, hemos de reconocer que, ante la multiplicación de conflictos, se globaliza la tensión mundana y se desvanece la confianza en las instituciones, así como en las normas internacionales, lo que agrandan los abusos más crueles y la denegación de ayuda humanitaria vital. Acostumbrarse a este tipo de atmósferas, es como morir en vida. Necesitamos, por consiguiente, estimular la protección para ganar serenidad en nuestra peregrinación por la tierra. Tenemos que salir de estos absurdos quebrantamientos a la convivencia. Tales violaciones sientan precedentes peligrosos, fomentan la impunidad y erosionan la fidelidad entre las naciones. Desde luego, no puede haber una concordia sostenible o justa, sin rendición de cuentas.
Al mismo tiempo, téngase presente la imposibilidad de ir por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso de uno mismo en la peor de las celdas. Hay que hacer comunión y unión entre culturas y cultos. De ahí, la importancia de ser gentes de palabra y de verdad, de conciencia crítica y de pasos firmes, coherentes y decididos. Sin embargo, cuando el endiosamiento y la soberbia gobiernan nuestros propios interiores, se destruyen todas las virtudes y el panorama no puede ser más desastroso, hasta el extremo de que el comportamiento del justo molesta, porque los poderosos y los perversos lo sienten como una reprobación. Todos estos aluviones de pesares y desconciertos, exigen una coordinación global más profunda y una acción colectiva decisiva.
El progreso sostenido dependerá de reconstruir la confianza entre nosotros, de fortalecer la previsibilidad y de renovar el compromiso con un sistema multilateral de espacio abierto, basado en normas. Sea como fuere, y en medio de las tempestades de la vida, esto hará reducir los riesgos sistémicos y fomentar una economía mundial más estable y equitativa. La diversidad no es algo que deba asustarnos, es algo hermoso de lo que debemos estar satisfechos. Lo sustancial es aprender a liderar, conversación a conversación, porque la paz no se puede construir únicamente a través de la geopolítica. Precisamos un autoexamen, además. De este modo, gozaremos de una quietud más inclusiva, más humana y que sean los jóvenes quienes la construyan.
Una jornada de arte, música y convivencia de la que pudimos disfrutar en la matinal del domingo, en la espera de la Semana Grande de los motrileños
XVI Encuentro de Bandas y Agrupaciones Musicales en Motril (EL FARO)
Organizado por la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de Motril, el XVI Encuentro de Bandas y Agrupaciones Musicales de este año se realizaba en la matinal del 8 de febrero, en el Pabellón Municipal de Deportes motrileño, en previsión de cómo pudieran suceder las inclemencias meteorológicas que tanto nos están sorprendiendo estos días.
Daba la bienvenida y guiaba el concierto el archiconocido locutor de radio y televisión motrileño Alberto Feixas, que siempre colabora allá donde lo solicitan.
En primer lugar, hacía su entrada la Sección Musical de las Angustias de Motril, que nos traía reminiscencias de aires añejos, vientos marineros que Zueco Ramos dedicaba en los años 50 a la cofradía del Paso y la Esperanza de Málaga, y que sonaría por primera vez por la Banda de Cornetas y Tambores del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga. Los motrileños nos recordaron como sonaban las marchas de antaño. Acometían “La Esperanza”.
El repertorio de Las Angustias traía, además: Triana llora tus penas, Cautivo, Mi vieja Triana, y Amor de madre.
Una sección musical a la que poco a poco se le está viendo el esfuerzo y la armonización que tienen, a pesar del reducido número de componentes en algunas “voces”.
Acto seguido, hacía su presencia sobre el duradero taraflex del Pabellón, la Banda de Cornetas y Tambores Ntro. Padre Jesús de la Sentencia.
Y rugieron los sones del imperio. Con tintes trianeros nos dejaban caer, mientras entraban, la marcha “Sagradas Vestiduras”. Compuesta por el bueno de Antonio Velasco en el 88 para la Hermandad del Despojado de Sevilla y que fue grabada, por primera vez, en el disco “Hermandad de la Esperanza de Triana” e interpretada por la Banda del Stmo. Cristo de las Tres Caídas de Triana.
Continuaban con su carpeta de partituras acometiendo: Madre, Dios y Hombre, La Pasión del Barrio, Jesús y La Valiente.
Sobra decir la calidad musical que tiene esta banda. Queda claro: con trabajo, estudio y constancia se puede ofrecer una calidad indiscutible. Los ensayos, que abrazan el frío invierno que estamos viviendo, dan un resultado más que satisfactorio en su escuela de música…y si al fondo se le une la forma, el modo que tiene La Sentencia de ejecutar sus partituras, solo procede una cosa: quitarse el sombrero ante ellos. Chapó!!
Llegó el momento de la malagueña Banda de Música Las Golondrinas.
Y entraron como debe llegar una banda: en ordinario y tocando.
La banda, de plantilla completa, interpretaba “Los Generales”, una marcha compuesta por el militar José Teobaldo Power Reta, cuando era músico mayor del Regimiento de León entre 1910 y 1915, interpretada a día de hoy por las Bandas de los tres ejércitos.
También forma parte del repertorio en los pasacalles de entrada, llegando a las Casas de Hermandad o parroquias interpretada por las formaciones civiles.
Continuaron La Golondrinas con: Petalá a la Reina de Capuchinos, Por Siempre Victoria, La Esperanza de Triana, La Sangre y la Gloria,
Reina la Esperanza y Espíritu Santo. Comentar que esta última marcha iba a ser interpretada por esta formación conjuntamente con la Agrupación Musical La Redención.
La cuarta formación que anunciaba el cartel que participaría en este acto era la sevillana Agrupación Musical La Redención. Formación que desde el año 1993 viene acompañando a su cofradía, la popular “Beso de Judas”.
Esta agrupación hacía llegar un comunicado a la Agrupación de Cofradías exponiendo que dadas las inclemencias meteorológicas que estaban asolando a casi toda Andalucía, y velando por la seguridad de sus músicos en el largo desplazamiento, no podían asistir al citado encuentro. De igual manera, se comprometían a participar en el próximo encuentro de bandas que organice la Agrupación de Cofradías.
En cuanto a la asistencia, y a pesar de varios ensayos de costaleros que habían convocados para esa mañana, un graderío de la zona norte del pabellón repleto y, abajo, bastante público pudiendo degustar, también, los manjares que el bueno de Paladares Delicatessen siembre brinda allá donde participa.
Montaba su stand de venta la empresa motrileña “El Penitente”. Familia dedicada a la venta de todo lo relacionado con el mundo de las Hermandades y Cofradías: Cera, Inciensos, bordados, merchandising… que siempre apoya a las tradiciones y eventos de la ciudad.
Oficialmente asistían Luisa García Chamorro, alcaldesa de la ciudad; José García Fuentes, presidente de la Autoridad Portuaria, comprometidos como siempre en la difusión y apoyo incondicional a nuestras tradiciones; José Peña, concejal de Seguridad Ciudadana y Playas, que además es capataz de pasos de Semana Santa y que, aunque sabemos que es más de Agrupaciones Musicales, escuchó de cerca los “sones del imperio”, se empapó del rugido de los metales de los “Pata Negra”, como cariñosamente se le conoce a la Sentencia de Almuñécar.
También asistía Daniel Ortega, concejal de Deportes, cofrade y costalero del Gran Poder de Motril que ya se metía en ambiente; Gerardo Romano, concejal de Fiestas, Inmaculada Torres, concejal de Acción Social y Mayte Jiménez, novel concejal de Educación y relaciones institucionales con las HH. y CC. de Semana Santa. A Mayte, cofrade de cuna, se le vinieron aromas pastoreños cuando Las Golondrinas acometían “Petalá a la Reina de Capuchinos”.
Así terminaba una jornada de arte, música y convivencia de la que pudimos disfrutar en la matinal del domingo, en la espera de la Semana Grande de los motrileños. Por incluir un pequeño matiz a los amigos de la Agrupación: si se anuncia un acto a una hora concreta, como mucho se le da cinco minutos de cortesía, no veinticinco. Simplemente por respeto a todos los que llegan a la hora anunciada en la cartelería.
En el CXCVIII aniversario del nacimiento de Julio Verne, celebre escritor de novelas de aventuras
Hoy domingo, 8 de febrero, festividad de San Jerónimo Emiliani (1486 – 1537), “Patrón universal de los huérfanos y de la juventud abandonada” y fundador de la “Orden de los Clérigos Regulares de Somasca”, en la sexta semana de 2026, se cumplen 198 años (viernes, 1828), del nacimiento en Nantes, la “Venecia del Oeste”, de Julio Verne, famoso escritor francés célebre por sus novelas de aventuras. En concreto, Julio nace, al mediodía, en el islote de “Île Feydeau”, enclavado en el río Erdre, último afluente del río Loira, donde vive su abuela materna, Marie-Sophie Adélaïde Julienne Allotte de La Fuÿe, de soltera Guillochet de La Perrière, hoy, en el nº 4 del Cours Olivier de Clisson.
Casa natal de Julio Verne.
Infancia y Juventud
Julio, es el primer hijo del matrimonio formado por Pierre Verne (1798 – 1871), abogado y procurador, originario de Provins, y Sophie Nanine Henriette Allotte de la Fuÿe (1800 – 1887), descendiente de navegantes y armadores de lejana ascendencia escocesa. Jules Gabriel Verne Allotte es inscrito a las 3 de la tarde de ese mismo día en el Registro de la alcaldía y bautizado al día siguiente en una ceremonia efectuada en la iglesia “Sainte Croix”, donde sus padres se habían casado un año antes, el lunes 19 de febrero de 1827.
En 1829, la familia Verne se instala en el número 2 de la calle Jean Bart, en una bella y espaciosa casa con vistas al mar, donde van a residir durante 11 años. Tiene 2 pisos, cada uno con 3 puertas y 1 balcón. En ella nacen 3 de sus otros hijos: Paul (1829 – 1897), Anna (1837 – 1919) y Mathilde (1839 – 1920).
A los 6 años (1834), Julio comienza su educación en el internado de Madame Sambain, sito en la Place du Bouffay, nº 5 de Nantes. Ella es una bella viuda de un marino desaparecido en la mar 30 años atrás, que le cuenta anécdotas de sus interesantes y exóticos viajes.
Placa de la casa natal de Julio Verne.
Entre octubre de 1837 y 1839, Julio y su hermano Pablo estudian internos en el “Lycée Saint Stanislas” de Nantes. Ambos figuran en los tablones de honores semestrales de la escuela y Julio es recompensado varias veces con excelentes calificaciones en Geografía, Griego, Latín, Memoria y Música vocal. Pasa las vacaciones en Brains, localidad situada entre el río Loira y el lago Grand-Lieu, a 18 km al suroeste de Nantes, en la finca “La Guerche”, propiedad de su tío materno Prudent Allotte de La Fuÿe (1766 – 1860), un armador soltero y jubilado, que ha dado la vuelta al mundo y ha sido alcalde de Brains entre 1828 y 1837. Julio disfruta jugando interminables partidas al Juego de la Oca con su tío, y tanto el juego como el nombre de su tío van a quedar inmortalizados en dos de sus novelas: “El testamento de un excéntrico” (1899 – 1900) y “Robur el Conquistador” (1886), respectivamente.
A sus 11 años de edad, muchos biógrafos ubican en esta época un intento de escapada aventurera como grumete en un barco que iba a partir hacia la India, invención que fue de su primera biógrafa, su sobrina nieta Marguerite Allotte de la Fuÿe (Marguerite Marie Augustine Pichelin, 1874 – 1959). Muchas biografías escritas posteriormente copian esa anécdota inventada, hasta que mediada la década de 1960, algunos estudiosos de la obra de Verne, como Charles-Noël Martin (1923 – 2005) descubren que la biografía escrita por Marguerite está plagada de datos inventados.
Julio Verne en su niñez
Al año siguiente, en 1840, ambos hermanos entran al seminario menor de Saint Donatien, para iniciar como laicos sus estudios de bachillerato. Ese mismo año, la familia vuelve a mudarse, al nº 6 de la calle Jean-Jacques Rousseau, cerca del puerto. Ahí nace el último de los hijos del matrimonio, una niña, a la que llaman Marie Sophie (1842 – 1913), siendo Julio su padrino. El notable pintor Francisque de La Celle de Châteaubourg (1789 – 1879), amigo y retratista del escritor François-René de Chateaubriand (1768 – 1848), está emparentado de alguna forma con Sophie y es precisamente la familia del tío Châteaubourg la que habita en el número 8 de esa misma calle, muy cerca de la casa de los Verne.
Entre 1844 y 1846, Julio y Pablo continúan sus estudios de Bachillerato en el Liceo Real de Nantes, actual “Lycée Georges-Clemenceau”. Julio conoce al señor Bodin, boticario y librero de la Plaza Pilori, quien lo guía en sus lecturas de viajes y pone en sus manos las obras del Barón de Humboldt, los relatos de los viajes de Marco Polo y de todos los viajeros famosos. Andando el tiempo, su padre compra una casa de descanso en Chantenay (Rue des Réformés, 29), localidad cercana a Nantes, que se ubica sobre un costado de la ribera derecha del río Loira. Allí pasará Julio sus vacaciones con un pequeño telescopio, viendo pasar los veleros y gabarras que surcan las aguas del río.
Julio Verne en brazos de su padre.
Es ya un joven adolescente cuando muestra sus primeras inquietudes literarias. Se enamora de su prima, Caroline Tronçon y comienza a escribirle versos de amor y también una tragedia en verso para marionetas. Pero Caroline se burla de sus versos y hace caso omiso a sus sentimientos. Esos continuos desaires llevan a Julio a profundas crisis de melancolía; se hace un joven más áspero e intratable, cae en silencios desafiantes, y renuncia a las tertulias y a los amigos, marcando todas estas actitudes una huella profunda en su carácter.
Finalizados sus estudios de Filosofía y Retórica, pasa las pruebas de Bachillerato en Rennes y recibe la calificación de “Suficientemente Bueno”, el miércoles 29 de julio de 1846, a los 18 años. A los 19 años de edad (1847), es enviado a París a realizar los exámenes de Derecho. La tía abuela Charrüel lo recibe en su casa, sita en el número 2 de la rue Thérèse, en la Butte Saint-Roch. Muy cerca, en la rue Richelieu, se encuentra la Biblioteca Real, que más tarde se va a convertir en Biblioteca Nacional.
Julio Verne, con 25 años de edad
Julio pasa su examen de primer año en la Facultad de Derecho y va al barrio Sainte-Geneviève donde encuentra a su primo Henry Garcet (1815 – 1871), hijo de su tía paterna Masthie Antoinette Verne, (1795 – 1870), profesor del liceo Henri IV. Julio regresará a Nantes, para intentar convencer a su padre de que es preferible hacer sus estudios en la Facultad de Derecho de La Sorbona a tener que ir solamente a París a hacer los exámenes. A finales de ese año escribe “Alejandro VI”, tragedia histórica en verso y cinco actos, su primera obra teatral. Con la aprobación de su padre, regresa a París, pero su tía abuela Charrüel, por la agitación política de la Segunda Revolución Francesa o de Febrero de 1848, ha dejado la ciudad y se ha marchado a su residencia de campo, en Chartrettes. Así que decide compartir apartamento, el nº 24 de la Rue de l’Ancienne Comédie, piso 3º, situado en el Barrio Latino, con su amigo y paisano Edouard Bonamy, que también estudia Derecho. Julio es apolítico y no toma partido por ninguno de los bandos. Cuando Edouard parte hacia Nantes, alquila en el mismo edificio una habitación. Para él, son más importantes las necesidades del espíritu que las del cuerpo, por lo que con el dinero que le manda su padre compra libros y se mantiene sólo a base de pan y leche. Con el paso del tiempo, Julio recuerda aquellos años como felices.
Julio Verne – Foto de 1856.
Es su tío Francisque de Chatêaubourg quien lo introduce en los salones literarios de la sociedad parisiense, y Julio frecuenta especialmente los de Madame de Barrère, amiga de su madre, ubicado en la calle Fermes-des-Mathurins. Conoce y traba amistad con el gran Alejandro Dumas (Alexandre Dumas Davy de la Pailleterie, 1802 – 1870), autor de “Los tres mosqueteros” (1844) y “El conde de Montecristo” (1845 – 1846) y también con su hijo Alejandro (1824 – 1895), sólo 4 años mayor que él.
Mientras continúa sus estudios de Derecho, Julio escribe numerosas obras de teatro. Conoce a un joven compositor que vive en su mismo edificio, Aristide Hignard (1822 – 1898), con quien pronto entabla una buena amistad y le escribe varios textos para que Aristide los adapte como “chansons”. Al año siguiente, obtiene la licenciatura en Derecho (martes, 6 de agosto de 1850). Su padre quiere que regrese a Nantes para hacerse cargo del bufete familiar, pero Julio le informa de su decisión de hacerse un profesional de las letras. Éste le retira la ayuda económica y es a partir de este momento en el que Julio comienza a escribir en abundancia, sobre todo ante la necesidad de comer y vestirse. Trabaja como secretario del Teatro Lírico y es por esta época cuando Julio, influenciado por las increíbles cotas que alcanzan por aquel entonces la Ciencia y la Técnica, concibe la idea de crear un proyecto novedoso: la Literatura de la Edad Científica, en la que va a verter todos los conocimientos en relatos épicos, ensalzando el genio y la fortaleza del hombre en su lucha por dominar y transformar la Naturaleza.
Julio Verne en 1868.
Colofón
En una época de desarrollo industrial y de grandes descubrimientos científicos, cuando aparecen los primeros trenes y los barcos de vapor, Julio Verne imagina las aventuras de los hombres del futuro. Con un siglo de anticipación, los héroes de sus novelas llegan a la Luna, viajan al fondo de los mares y vuelan alrededor de la Tierra.
Durante más de 50 años, éste gran autor de obras de anticipación escribió cada día mientras pudo sostener la pluma, e hizo vivir a sus lectores aventuras que en aquel tiempo parecían increíbles, pero que nuestra época ha convertido en realidad. Entre las numerosísimas pruebas de la fama universal de Julio Verne podemos citar una de ellas, concretamente cuando en 1954 los norteamericanos construyeron el primer submarino atómico que llamaron “Nautilus”, que es el nombre del sumergible de “Veinte mil leguas de viaje submarino”, obra escrita entre 1869 y 1870.
Julio Verne en 1878 – Foto de Nadar.
La obra de Jules Verne es universal. Según el “Index Translationum”, con un total de 4.751 traducciones, es el segundo autor más traducido a una lengua extranjera después de Agatha Christie (Agatha Mary Clarissa Miller, 1890 – 1976) y por delante de William
Shakespeare (1564 – 1616). En la actualidad, es el autor francés más traducido del mundo.
Nantes – Monumento a Julio Verne y al Capitán Nemo.
El día 30 de enero de cada año, los centros escolares de todo el mundo celebran el “Día de No violencia y la Paz”. En este siglo XXI que nos ha tocado vivir, tan dado a la conflictividad, a la intolerancia, a la política de hechos consumados que no respeta la cuestión histórica de las fronteras nacionales, las guerras de religión y la libertad de expresión, se celebra, desde 1964, esta jornada que trae a la mente de todos el día 30 de enero de 1948, fecha en la que fue asesinado el líder pacifista Mahatma Ganbdhi por un extremista hindú. Pasados unos años, concretamente en 1993, la Organización de las Naciones Unidas Para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNICEF), reconoció esta conmemoración con el fin de fomentar la solidaridad, la paz y la no violencia, juntamente con el respeto a los derechos humanos, utilizando la educación como instrumento. Es por ello que desde los centros públicos y concertados de España, cada 30 de enero, se conmemora este “Día Escolar de la No-violencia y la Paz”, con diversidad de recursos y actividades. El propio ministerio de educación, desde 1974, lo tiene dispuesto en su reglamentación interna, de la misma forma que el resto de las comunidades autónomas en sus respectivas consejerías, que son las que regulan las directrices a seguir en los centros escolares.
Para conmemorar el “Día de la No Violencia y la Paz”, el viernes, 30 de enero, fue un día de gran actividad “festiva” en los centros escolares motrileños, que pudieron ejercitar múltiples actuaciones bajo el lema conmemorativo del día. Así, en el colegio Santo Rosario, se ha trabajado el “Día de la Paz” desde todas las etapas impartidas, pues educar en valores es parte esencial de su proyecto educativo. En el ciclo de secundaria se ha editado, por ejemplo, un periódico de la paz, en una edición especial que en grandes titulares destaca la noticia del día, “El Día de la paz”. Por lo que respecta al ciclo de primaria, se ha programado un “bingo de la paz”, en el que se han reforzado valores como el respeto, la empatía y la convivencia de forma lúdica y significativa. Finalmente, en el ciclo de infantil, se han puesto en valor los monstruos de la paz para representar que las emociones también se educan desde la infancia
Por su parte, los colegios Pablo Picasso, los Álamos y San Antonio, han participado en una carrera solidaria que ha tenido lugar en el Estadio Municipal de Atletismo “Emilio Hidalgo Pérez”. En ella han quedado concentrados los niños de los ciclos de 3 a 6 años y de 1º y 2º de ESO, para que en diversas rondas participen en las categorías que les han sido impuestas. A lo largo de la mañana se han celebrado las distintas competiciones, celebrándose a su término un desayuno saludable que ha quedado integrado por frutas, bocadillos y agua. Finalmente, se ponía el cierre al acto con una coreografía alusiva al Día de la Paz. Como hecho solidario hay que recordar que cada alumno ha comprado su dorsal por un precio módico que, en su conjunto, ha sido destinado a un centro benéfico de la localidad.
Por lo que respecta a los colegios Luis Pastor, dependiente del Centro de Educación Especial Aprosmo, y la escuela del Ave María Varadero, también se ha conmemorado conjuntamente el “Día Escolar de la Paz y No Violencia” con una jornada inclusiva de convivencia entre los alumnos de ambos centros. A lo largo de toda la mañana se ha organizado un circuito de actividades inclusivas orientadas a fomentar valores como el respeto, la empatía, la cooperación y la convivencia pacífica. La jornada ha sido resultado de un trabajo previo que se ha desarrollado en el centro y ha sido coordinado por el equipo de Pedagogía Terapéutica, que ha impulsado la participación de todas las etapas educativas en la elaboración de los materiales empleados y los recursos adaptados. Este proceso ha permitido implicar a todo el alumnado en la preparación del Día de la Paz, promoviendo la reflexión conjunta sobre la convivencia la diversidad y el respeto desde una perspectiva inclusiva. Durante el encuentro, los alumnos han compartido una experiencia educativa enriquecedora y significativa a través de actividades adaptadas a la diversidad, como juegos cooperativos, propuestas de expresión artística, dinámicas de movimiento y comunicación emocional. Estas actividades han favorecido la interacción, el apoyo mutuo y el aprendizaje compartido, para trabajar la paz desde las vivencias directas. Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue el clima de cercanía y colaboración que se generó entre el alumnado, reforzando el compromiso de ambos centros con una educación inclusiva y accesible. Cada alumno y alumna pudo sentirse parte activa del grupo, demostrando así que la diversidad es una fuente de enriquecimiento para toda la comunidad educativa.
Desde el colegio Ave María Varadero, su directora, María Luisa Gómez de la Tría Alabarces, ha querido destacar a EL FARO que “iniciativas como la desarrollada convierten los valores en experiencias reales y contribuyen a construir una escuela más humana, donde la paz no solo se enseña, sino que se vive y se comparte”. Según sus palabras, la jornada concluyó dejando un recuerdo muy positivo y el deseo común de volver a encontrarse en futuras convivencias, tal y como se viene realizando desde años atrás.
Tras conocer los datos de su infancia y adolescencia, continuamos hoy con la trayectoria vital de Emilio González Carrillo, el gran belenista de la ciudad de Motril. En esta segunda parte de su biografía se trata, precisamente, ese particular hobby que atesora desde joven que le va a convertir en un conocido experto en Belenes y en el mejor proveedor de imágenes para los nacimientos de Navidad en la ciudad de Motril, figuras que concierta con reputados comerciantes de Murcia, Sevilla y Córdoba, en los que encuentra siempre la calidad que personalmente requiere y el marchamo de buenos artistas a la hora de crear sus obras. Se trata de imágenes en serie que, no obstante, en la mayoría de casos, aparecen firmadas por sus autores, lo que confiere una mayor reputación a estas obras de pequeñas dimensiones que se enmarcan en la tradición belenistica que hunde sus raíces en el siglo XIII en Italia. Desde aquí, en siglos posteriores pasará a España dando lugar a una floreciente industria de pequeñas imágenes conmemorativas del Nacimiento del Niño Dios y todas las figuras accesorias que componen su recreación histórica.
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Belén de la Iglesia Mayor en la Navidad de 2001, montado por Emilio González. Foto Archivo Ideal.
Cerrada la librería en 1996, Emilio pasa a trabajar en el estanco de la calle Fina, donde va a continuar su labor como belenista, pues va a dedicar una habitación de la parte alta como taller en el que va a exponer los variados personajes y estructuras que caracterizan a los nacimientos. En el estanco de tabacos alcanzará la jubilación, lo que le va a permitir dedicar un mayor tiempo a este hobby que es su auténtica pasión. Emilio era un auténtico “manitas”, y otra de sus grandes aficiones era la de confeccionar tronos de semana santa en miniatura con detalles propios de los pasos que llamaban poderosamente la atención. Muchos de ellos eran adquiridos por cofrades que veían reflejados a sus titulares fidedignamente, razón por la cual deseaban tenerlos presentes en sus casas.
Tal como recoge la revista “Campanillas” en su primer y único número que es editado por la archicofradía de la Santa Vera Cruz, el grandioso Belén de la iglesia de la Encarnación surge en la navidad de 1998. Sus organizadores, entre los que se encuentra Emilio, tienen como objetivo incrementar las actividades de formación cristiana entre los más jóvenes, de modo que en el cabildo de oficiales de la corporación se aprobará la idea y se propondrá al párroco montar un Belén en el interior del templo. Dicha idea sería expuesta por el coadjutor de la iglesia al resto de cofradías y a la propia Agrupación de Hermandades, que en éste, su primer año, colaboraron en su gran mayoría aportando recursos económicos para adquirir las primeras figuras belenísticas y los materiales necesarios para recrear el Nacimiento del Niño Dios.
Emilio González Carrillo en 2023. EL FARO.
Al año siguiente, ya con menos participación de las cofradías, se pudieron adquirir nuevas figuras que engrandecieron el Belén, así como la realización de una estructura metálica que dio más consistencia al tinglado en el que se sustentaba la recreación histórica del Nacimiento. Esta vez en su montaje se volcó prácticamente toda la junta de gobierno de la cofradía, sobresaliendo José Luis Bosch Posadas o Fernando Guzmán, entre otros, así como personas que siempre daban el do de pecho en cuestiones cofrades como podían ser Paulino Chamorro o Francisco Puga. Desde entonces, la cofradía de la Santa Vera Cruz continuó ya en solitaria en este proyecto en el que Emilio González Carrillo se erige en su gran artífice. Así, la cofradía destina una parte de su presupuesto a esta actividad, que se sufraga, igualmente, con los donativos que se recaudan en la hucha petitoria que se ubica en el Belén y la cena que anualmente se pretende instaurar entre la asociación de “Amigos del Belén”. Es así como se va a ir mejorando en calidad, cantidad y grandiosidad el inventario patrimonial del Nacimiento, que por acuerdo corporativo va a ser donado a la parroquia para que todos los años pueda ser disfrutado por todos los motrileños. Emilio González Carrillo es su gran artífice, su diseñador, y como buen amante de los Nacimientos, cada año le da un toque de originalidad; nunca hay un Belén igual y cada año se va engrandeciendo en superficie y en el número de figuras, escenas y motivos ornamentales. La revista “Campanillas”, editada en el año 2001, reflejaba en sus contenidos que el Belén de ese año, según sus propias palabras, “será de estilo hebreo, situando el pueblo a la falda de una montaña, en cuya cima se situará el palacio de Herodes. El motivo principal, el pesebre, se ubicará en las afueras del pueblo. Un largo río bajará de la montaña y vendrá a desembocar a un lago. En los exteriores de la población e inmediaciones del rio, del lago y en la montaña se situarán otros elementos como la herrería, la alfarería, carpintería, serrería, campos de labranza, fuentes de agua, lavanderas, pescadores, leñadores…etc. Todo ello ocupando un área de 45 m2. Las figuras, de serie, son de estilo hebreo, confeccionadas en terracota cocida y lienzos encolados y todo ricamente policromado, procedentes de los afamados artistas de la escuela murciana”.
Esta navidad del año 2001, el misterio se compone del Niño Dios, la Virgen María y San José, juntamente con el buey, la mula y tres ángeles, figuras que tienen unas dimensiones de 25 cm. En cambio, los Reyes Magos subidos al camello y con pajes, junto con el resto de figuras secundarias son de 21 cm. Además, otras figuras de menor tamaño confieren una mayor visualización de las perspectivas y profundidades en su colocación sobre el Belén. Algunas figuras son de movimiento, tales como el herrero, el carpintero, el alfarero, cortadores de leña, pescadores, granjeros, pavos…, etc. Toda una recreación histórica que parece cobrar vida. Tal y como recoge la revista “Campanillas”, “las casas y demás construcciones, también al estilo hebreo son de fabricación propia, realizadas por distintos hermanos de la Archicofradía, en especial por Emilio González, principal artífice del montaje del Belén”. Como bien se refleja en el contenido de la revista, destacan por su elaboración artesanal con muy concisos detalles tales como techumbres de teja y azoteas o la grandiosidad del palacio de Herodes, con su riqueza de columnas y solerías de “mármol”. Y, como no, la delicada y conseguida ambientación que ofrece la iluminación eléctrica.
Emilio González Carrillo en el Belén de la iglesia Mayor en el año 2016. Foto Javier Yáñez, Archivo Ideal.
El Belén de 2001 representa solo tres escenas principales, la Anunciación a María, la Natividad y la caravana de los Reyes Magos, constando ya en la mente de Emilio añadir otras como la Visitación a la Virgen, el empadronamiento en Belén, la Posada, Camino del Establo, la Presentación del Niño en el templo, la Adoración de los Magos, el Aviso del Ángel a San José, la Huida a Egipto, la Estancia en Egipto, el Niño Jesús entre los Doctores del Templo y la Sagrada Familia. Una singular recreación histórica, sin duda, de unos hechos históricos que han marcado a la humanidad. El grandioso Belén de la iglesia Mayor se pretendía que quedara abierto al público desde el tiempo de Adviento, es decir, el último domingo de noviembre, que es el tiempo de espera de la venida de Cristo, hasta el inicio del tiempo Ordinario, el domingo siguiente a la Epifanía, en que se celebra el bautismo del Señor.
La grandeza del Belén de ese año de 2001 en la iglesia Mayor fue sublime, y como tal, fue referido en el artículo que bajo el título de “Belenes a pie de playa, la tradición no muere”, fue publicado en el Diario Ideal de fecha 24 de diciembre, en que se dice que “entre los Nacimientos más importantes se encuentra en Motril el de la iglesia de la Encarnación, una recreación de estilo hebreo, que se realiza este año por cuarta vez consecutiva y que ocupa una superficie de más de 40 m2. Emilio González, artífice principal de la obra, asegura que el Belén es una forma fácil y visual de acercar los misterios de la Navidad a los más pequeños, una idea que comparte el párroco de la iglesia y que justifica así el sentido originario de la obra”. Según la redactora de Ideal, Ana González, el Belén se había montado sobre vegetación natural procedente de Málaga y figuras de barro, juntamente con gran lago con correntía de agua que bajaba de un rio, colocándose en el mismo nenúfares naturales y pececillos. Una gran recreación histórica, sin duda, en la que Ideal quiso incidir, sobretodo, en “el numeroso público que cada año guarda cola para escudriñar todos y cada uno de los detalles de esta singular afición que se ha convertido en ·hobby para muchos de los vecinos de la costa”. Además, en este año de 2001, se le ha añadido movimiento a las figuras, lo que agrada mucho a los fieles que acuden a su contemplación. Ya lo decía Emilio, “Intentamos que el pesebre vaya creciendo a lo largo de los años hasta que consigamos representar todos los misterios”. De la misma forma, el diario provincial le hacía una extensa entrevista en la navidad de 2016, en la que se hacía constar que era el vigésimo año consecutivo que armaba el Belén y que en ese año llegaba a ocupar más de 40 metros cuadrados. Como era de prever, EL FARO, igualmente, le dedicaba una entrevista en el mes de diciembre de 2022 con el título de “La tradición del Belén vuelve a casa por Navidad”, donde refería las particularidades del Nacimiento de ese año, su pasión y su completa dedicación para engrandecer lo que para los motrileños constituía una autentica obra de arte religioso.
Emilio González junto al Belén instalado en la iglesia en la Navidad de 2022. EL FARO.
De mano de Emilio González, el Belén de la iglesia Mayor ha ido evolucionando con los años. Una vez se montó junto a la pila bautismal. Otra, en el brazo derecho del crucero y en un lugar muy cercano a la puerta lateral del mismo. En el trabajo de montaje tenía tres ayudantes que le facilitaban mucho su labor, concretamente Francisco Puga, hasta su fallecimiento, Daniel Lozano y Juan Luis González, al que se unirían posteriormente sus dos grandes amigos, Genaro González Hernández y José Juan Acien Palencia y su hija, Lourdes González Robles. Sobre su labor exponía que el mismo solía captar la idea de conjunto del Belén y ellos le ayudaban a ponerla en práctica. Según afirmaba, hecho el Belén, no paraba de pensar cómo iba a ser el del año siguiente. En la entrevista señalada afirmaba que para 2017 estaba “ideando un desierto grande, además de la cascada y el rio para el siguiente. Me subo arriba y lo veo con perspectiva. Mis ayudantes ya saben cómo me gustan las cosas y me proponen ideas acordes”. Según exponía, solían tardar unos diez días en montar el Belén y daba a conocer que algunas noches se encerraban en la iglesia hasta las 3 o 4 de la madrugada, pues “es una faena muy larga de hacer y además tenemos que dejar todo recogido porque a las pocas horas hay misa”. Todos los años, Emilio se mostraba orgulloso de su obra. Según decía “porque los críos disfrutan. Los traen del cole, los niños de comunión también lo ven. Vas por la calle y te dicen ¡Emilio este año te ha quedado precioso ¡”. Gratificación sin más en su ser.
El Belén se montaba todos los años para los primeros días de diciembre y se desmontaba siempre el día 13 de enero, festividad de los terremotos. Según afirmaba, desmontarlo no “me da pena. Para mí esto es como las fallas de Valencia. Sabes que se tiene que retirar y que lo vas a volver a montar meses después”.
Emilio González explicando las características del Belén de la iglesia Mayor en el año 2022. EL FARO.
La obra belenistica de Emilio González Carrillo terminó para siempre en los primeros días de 2025. Como siempre, las operaciones de desmontaje en la iglesia Mayor tuvieron lugar el día 13 de enero sin ningún tipo de desasosiego, pues sabía que un año más, habría de estar presente para erigir un nuevo pasaje del Belén con importantes novedades. Ese día, como buen motrileño, Emilio acompañó a la Virgen de la Cabeza y el Nazareno en su tradicional procesión votiva. Había notado ya algunas molestias en su pecho, pero no le dio ninguna importancia. El día 25 de enero el dolor fue a más y decidió ir al Hospital de Motril para que comprobaran su estado. Ya no salió de allí. Los médicos plantearon trasladarlo a Granada, pero no dio tiempo. Emilio dejaba el mundo terrenal en la madrugada del día 26 de enero de 2025, siendo muy numerosas las personas que le acompañaron en su funeral. En la homilía, el propio párroco de la iglesia de la Encarnación, D. José Albaladejo Hernández, tuvo palabras de consuelo para la familia y hasta se llegó a emocionar en su despedida recordando tantos y tantos años de colaboración plena y desinteresada en una obra cristiana como era la de trasladar a la feligresía la importancia del Nacimiento de Jesús y su relevancia como catequesis viva de unos hechos que trascendieron a la humanidad.
Emilio González Carrillo dejaba este mundo terrenal y lo hacía con solidaridad, pues tenía dicho que al momento de su fallecimiento se donaran los órganos que fuesen menester. Así lo cumplió su familia donando las córneas de sus ojos. Aquí se concluía su historia personal, una historia que le ha hecho ser considerado para hoy y para siempre como el “gran belenista de la ciudad de Motril”.
Detalle del Belén de la iglesia Mayor en el año 2022. EL FARO.El Arco de Constantino y el Puente de Alcántara, obras de arte de Emilio González en el Belén de Navidad del año 2022. EL FARO.Detalles del Belén instalado en la iglesia de la Encarnación en el año 2022. EL FARO.Detalles del Belén instalado en la iglesia de la Encarnación en el año 2022. EL FARO.Detalles del Belén instalado en la iglesia de la Encarnación en el año 2022. EL FARO.Reportaje de Ideal que dedicaron a los Belenes del año 2001 y 2016, obra de Emilio González Carrillo.Reportaje de Ideal que dedicaron a los Belenes del año 2001 y 2016, obra de Emilio González Carrillo.